jueves 1 de marzo de 2012

Febrero en Malaga


¿Qué hace un buda en las playas del Rincón de la Victoria?
 

 









viernes 3 de febrero de 2012

Ha llegado la nieve


Vista de mi jardín desde el interior de casa
****

En el umbral del invierno el frio coquetea perezoso
seduciendo su virginal tersura,
Fiel a sus azules
esperará la fugacidad del tiempo:
el blanco perderá en el barro su gélida sonrisa
cuando el sol, de nuevo, entregue sus encendidos recuerdos
a la tierra.

martes 31 de enero de 2012

Una nueva mirada a Rotterdam















Llueve lento esta mañana en la que hasta el verde tiene un aire cansino. Lo único que muestra prisa es el paisaje cuando lo veo pasar a través de los cristales sucios del tren. Lo que abarcan mis ojos tiene la monotonía displicente de un estribillo repetido a lo largo del trayecto: árbol, pueblo, iglesia, más árboles, otra casa, y agua, siempre el agua hecha costumbre para la vista. Así, una y otra vez, hasta llegar a la meta de mi viaje de hoy: Rotterdam, nombre con vocales cerradas y fuerte acento como sello de los que viven en ella; de buena raza y personajes de nombre. Una ciudad distinta, que no se inmiscuye en las turbulencias del turismo. Ave Fénix que resurgió del fuego, ahora dotada de modernos diseños y atributos. Deseada y conquistada en su tiempo por españoles aventureros, y franceses de Napoleón. Y todavía siguen llegando nuevos conquistadores de fronteras y capital, y todos los que buscan algo más que un simple encuentro o una visita a uno de esos "coffee-shops" o al Euromast.


Sigue lloviendo lento esta mañana: es una lluvia silenciosa, que no se concede pausas. El estilo tradicional de la ciudad la admite sin reproches; está acostumbrada a la humedad constante del Delta, y nadie parece temer enfrentarse a la lluvia a pesar de que roba el paisaje y empequeñece el horizonte. Tampoco a mí me impide seguir -esquivando paraguas y tranvías que chirrían irritados- con el ritual de encontrar las imágenes que conocí en aquel tiempo. Por eso, ¡qué me importa la lluvia si no se lleva ningún retazo de los recuerdos! Hoy es algo más que me acompaña para poner el acento de autenticidad a este regreso.


Justo a tiempo. La memoria no es de naturaleza fiel y me engaña con nostalgias que cambian con la misma frecuencia de esta lluvia que me acompaña. Pero hoy es todo real como era el itinerario el día que llegué y que yo recupero, mientras las imágenes se van haciendo tangibles en el ambiente burbujeante, marchoso, de esta ciudad que ha tomado buena nota de las heridas de su pasado. Una circulación ordenada me trae a la realidad del día hasta que tomo de nuevo las riendas del presente: su contorno, la arquitectura, el trazado de las calles, la cultura, el arte, los monumentos, los parques -diferentes en trazado y estilo- y un puerto activo que le dota de aromas y sabores; todo como muestra de su carácter esforzado, en donde apenas puedo imaginarme que en otros tiempos algún café de época o un esforzado molino se asomara a las aguas interiores de la ciudad.


martes 10 de enero de 2012

Picasso

Cabeza de mujer

De la manera más fácil lo robaron en la Galería Nacional de Atenas ...


viernes 6 de enero de 2012

¿Tendremos que salir nadando?





Fotos de hoy: Volkskrant, Nederland




Los holandeses están orgullosos de la heroica lucha que mantienen durante siglos contra el agua. Yo más bien creo que tienen una relación amor-odio, que desde tiempos inmemoriables van arrastrando. Principalmente porque, a pesar de los problemas que le da desde siempre, también tienen que agradecerle su existencia. El mar les dejó arena con la que se formaron dunas que hicieron de barrera protectora del país. También el mar les trajo prosperidad, ya en la Edad Media, con intercambio comercial con Dinamarca, Inglaterra y Francia, y hasta el siglo pasado, el transporte por agua era de gran importancia. De igual necesidad eran los ríos, suministro de agua para la agricultura y los habitantes del país. Por lo tanto, Holanda tiene que agradecerle mucho al agua.

Si preguntamos por dos de las características de Holanda, las más frecuentes que oíremos serán que llueve mucho y que está bajo el nivel del mar. Ya el mismo nombre  -Nederland- lo dice: país bajo el nivel del mar. De unos 41.526 km2. una gran parte de ellos está bajo el nivel del agua. Asi que se reune todo, mucha agua, también mucha gente, pero, y esto es lo peor, poco sitio. 450 habitantes por km2. Del mar se protegieron construyendo diques y para hacerse más grande encontraron la solución en los polders, extensiones de terreno ganadas al mar. Los diques son los que contienen ese agua en su sitio. Uno de los primeros data de hace unos mil años. La mayoria de ellos en el Norte y Este del país. El terreno en los polders es completmente diferente al resto del paisaje holandés. Los caminos son rectos, los árboles están tambien en filas rectas y no entremezclados, no hay bosques y si quieres ir a uno de los polders siempre tienes que pasar por un dique.

Los diques han servido también de defensa. Ya en 1870, durante la guerra Francia-Alemania, tiraron parte de uno para provocar inundaciones con el fín de no dejar avanzar al ejercito. Lo mismo ocurrió en 1914, con la Primera Guerra Mundial y en 1945 con la Segunda. Sin embargo, Holanda también ha sufrido inundaciones  al romperse los diques a consecuencia de mareas y tempestades, que terminaron en grandes catástrofes. Ahora en estos días se vuelve a hablar mucho de lo que ha quedado en la historia como El desastre de 1953. En aquel año, en la noche del 31 de enero al 1 de febrero,  las olas del mar destruyeron diques y dunas, y en algunos sitios el agua subió tan alto que los diques resultaron demasiado bajos. Al día siguiente llegó una nueva marea, aún más grande, alcanzando el agua alturas superiores. El resultado fue una verdadera tragedia : 1835 personas y unos 30.000 animales ahogados, unas 47.300 edificios dañados, de las cuales 10.000 completamente destruidos,  y unos 187 kms. de diques destrozados. En total 153.000 hectáreas de terreno quedaron bajo el agua.

 Después de esa tragedia se puso en acción el plan Delta. Consistía en la construcción de nuevos diques y presas, reforzar y hacer más altos los existentes. Y así dominar o hacer que la probabilidad de que ocurra lo mismo sea lo más pequeña posible. En cambio parece ser que ahora el peligro acecha desde los ríos, en primer lugar el Rin y Mosa. Además se ha constatado que el nivel del mar ha subido en los últimos años y han aumentado las lluvias. Hay que estar prevenidos.

Lo que sí es cierto es que sin agua y sin inundaciones no habrian diques ni polders y sin diques y polders no existirían Los Países Bajos, así que ……..

jueves 5 de enero de 2012



Fotos: Stentor (Diario Deventer)

Agua y viento en Holanda

martes 3 de enero de 2012

Visitando a Pablo

Plaza de la Merced, Málaga (12 diciembre 2011)



Un encuentro, una mirada, y se abre dejando que una insistente luz penetre hasta el interior: Me recibe un aire tibio de memorias en sepias, deshilachando intimidades. Desde sus ventanas me asomo a la historia. El héroe tiene la inmovilidad de los años y mira desde la piedra. Palomas que vienen y van dibujan sombras en la tarde y adormecen la plaza derramando silencios.Vuelvo la espalda y lo busco. En el espacio aún perdura el eco de jóvenes pisadas y me siento envuelta en su mirada oscura, que sigue extática mis pasos desde el espacio. Recojo el desamor del hombre, impuesto por la ausencia que le lleva al olvido. Quedan colgando grises prematuros y algunos azules robados al mar. Nada más. La casa ya no es su casa.



El pintor nunca volvió. Picasso se llamaba……



jueves 29 de diciembre de 2011

Despidíendo al 2011

Felíz Año 2012


Recuerdo como eras cuando llegaste enjaretando días, blanco de experiencias y con equipaje: un hato de promesas y un exceso en sueños. Promediaba una sonrisa, para atemperar posibles frialdades y desengaños a tanta prosperidad, anunciada entre burbujas doradas. Una fanfarria de música y luces adormecía negros presagios. La juventud que traían tus recién estrenadas horas, haciendo olvidar la amenaza del tiempo, iba desgranando un calendario que nos regalaba grandes lunas y noches solitarias. Quedaban en silencio muchas de tus promesas y algunos secretos, cuando se iluminaron las húmedas canículas, coloreando blancos en brotes de verdor. Aroma de salitres y bosques acercó otras sesiones y adormeció desengaños…¡volví a sentir otra vez el frío!



Ahora acabado el tiempo, me dejas las dudas. Recogeré los sueños no dormidos y me sentaré a verte partir…

jueves 22 de diciembre de 2011

Felíz Navidad


Con mis mejores deseos para estas fiestas y la esperanza de un año generoso.


lunes 19 de diciembre de 2011

Ghosts of Christmas: El espíritu de la Navidad





 Como otros años Deventer se vistió de Dickens ...

Charles Dickens está de nuevo aquí, envuelto en el olor del ponche y las castañas asadas, y yo vuelvo a dejarme conquistar por ese aire inglés de Navidad que llega con su visita. La nieve este año es real, y al calor de la fogatas encendidas en las calles se acercan los personajes traídos por él, entre temblorosas luces, árboles de Navidad, y casas restauradas de la época. No sólo en las calles, sino a través de ventanas y puertas abiertas entras en el ambiente romántico y lleno de contrastes del siglo XIX.

Esta vez quiero alcanzar el tiempo y retroceder, cruzar esa línea que separa lo verdadero de lo imaginado en sus cuentos, vivir en el presente las historias de los libros. Me veo avanzando por esas calles anfitrionas de la ciudad. Hace frío. Copos de nieve dan el toque blanco al color en las mejillas de la gente. Pronto me encuentro rodeada de una abrigada multitud, deseosa igual que yo de conocer a los verdaderos protagonistas del día: vendedores de periódicos, deshollinadores, huérfanos desharrapados, mendigos y locos, rateros, niños que ofrecen en venta. En el recorrido también me cruzo con damas elegantes y caballeros con sombreros de copa. Más adelante me enfrento a un grupo de exaltadas señoras que exigen el derecho a voto, mientras vendedores muestran sus mercancías y un muchachito anuncia las noticias del periódico que ofrece.Tengo un encuentro con Ebenezer Scrooge tan desagradable como siempre, con la pequeña Dorrit, con el distinguido señor Pickwick. A Oliver no hay quien lo pueda coger, y David Copperfield muestra el buen carácter que nos contaba Peggotty. En una esquina un contador de cuentos entretiene a un grupo de curiosos, y hay un momento de confusión cuando atisbamos a la reina Victoria a través de los cristales de una carroza.

El aire frío trae cerca las notas de un coro que canta a la Navidad mientras el día cuenta tenaz las horas. Voy pasando de un libro a otro recogiendo cada una de las historias. Los personajes se muestran cansados y se hacen reales, toman propias decisiones, manifiestan sus derechos. Se han hecho noticia que atrae a miles de visitantes para asistir a esta cita cada año, y así saben que volverán a copiar la moda de entonces, a airear los disfraces, a desempolvar sombreros, y ensayarán canciones y textos para dialogar. Así cuando el rumor de la ciudad vuelve a sus actuales dimensiones, los protagonistas del día regresan al silencio de las letras. Allí dormirán el sueño reparador que los harán tan apetecibles, tan deseados como cada año.


jueves 17 de noviembre de 2011

Eterna inquietud

foto: Stentor


"Frío e insípido es el consuelo
cuando no va envuelto en algún remedio"
( Platón)



No me gusta el invierno, aunque admiro su poder de persuasión que me confronta a lo oscuro camuflado en las horas y me acerca la ausencia y el desdén de las sesiones que le precedieron. Soy sensible al mensaje de su silencio que despierta en mí el rechazo y la congoja con cada uno de sus ciclos. No me gusta, aunque me seduzca con el blanco blando, el fuego de las chimeneas y el rojo de la Navidad. Son caracteres que le pertenecen en cierta manera, con los que trata de hacer chantaje a mi discernir. No tengo miedo de su caricia fría ni de la niebla donde los límites pierden lucidez; eso es sólo letargo para mi impaciencia. Pero la inquietud y desvelo que me produce hacen que trate de encontrar un rescoldo abrigado con los nombres de sus rivales en constante regresión. Todo inutil. El invierno habla su propio lenguaje con un atractivo que desordena de asombros los días, y yo me siento perdida en el laberinto de una travesía que cada vez me limita más.