martes, 1 de junio de 2010

Museo en Delft



Se detiene sin prisa el tiempo en el espacio y despierta la historia. En la acolchada niebla del pasado, recobran vida las sombras desprendidas de sus marcos, mientras los muros imperturbables,
mantienen el secreto de lo vivido, y un clavicímbalo sigue marcando, lento, las silenciosas pisadas de antaño. Roto el sosiego, conjugan unos pasos las huellas del pretérito.




1 comentario:

Camino del sur dijo...

Los museos, necesarios a través de ellos podemos encontrar justificación a nuestro presente y sentido al porvenir.

Cariños