domingo, 18 de septiembre de 2011

El árbol de las brujas


(Dedicado al blog  "Nómada planetario", a quién ahora me es difícil seguir leyendo por los caprichos de la técnica)




Árbor Sancta



El sauce está triste
y tan cansado
que hasta le pesa el aire que respira.
Sus ramas
-aves de interrumpido vuelo-
cuelgan en un espacio transparente y sin sombras.
La tierra
-siempre en conflicto-
ya no le pertenece
y teme la pérdida de una estética
que el gesto del hombre le arrebata.
El sauce tiene miedo al campo calcinado,
al arroyo perezoso
que hace palidecer sus orígenes,
a la falta de aquelarres
y al olvido de las brujas
que duermen el deseo perdido de los elfos.
Está triste el viejo sauce
y no camina,
el otoño ha hecho nido en sus hojas calladas,
está triste y cansado,
nadie sabe
que sigue siendo el Árbor Sancta de los poetas.

2 comentarios:

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Magnífico poema, Pilar.
El sauce, inmortalizado por tus versos, te habrá leído y sentirá que a pesar de la pérdida de alegría, a pesar de su parada ante ese otoño que ya siente y ese invierno por llegar, volverá a notar la savia circular atropelladamente por su tronco, sus ramas, sus hojas.

Un delicioso poema, Pilar.

Un fuerte abrazo.

Camino del sur dijo...

Precioso, gran homenaje a nuestro común amigo Nómade, que pena que no puedas entrar a veces sucede, uno visita quiere comentar y quizas porque razón no se puedes, Me ha encantado esa comprensión de la vida expresada a través de tus versos, ¡dicen que en los árboles está la respuesta!

Abrazos