lunes, 14 de mayo de 2012

A la busca del tiempo ido

  1. Nostalgia en Apeldoorn

No hace tanto tiempo que viajábamos así ....



Quiso

detener el curso del tiempo,

el deslizar por el trazado de los años,

las prisas inagotables

que arrastran en su caudal miles de latidos,

enfrentarse al invierno,

como los árboles,

desnuda,

estremecida con la caricia fría del viento

sobre su piel inquieta por el latir persistente

de un reloj acelerado que sigue impávido

su carrera en la búsqueda de las sombras

agotadas en el suelo.

(mayo 2002)

2 comentarios:

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Sí, Pilar, enfrentarse desnuda al invierno, al frío que nos envolverá, a la fealdad, a la oscuridad de un etapa por venir.
Por ello, el reloj nunca se detiene, nunca cambia el sentido de un tiempo que pasa y pasa sin mirar por dónde ni en qué momento lo hace.
La pasión por vivir por entre los vericuetos de unos sentimientos encontrados, diferentes, queridos, odiados, provoca en nuestro eterno viaje hacia no sabemos qué ni dónde la sensación máxima de ser mínimos en la vida que nos acompaña, cual maleta llena de nuestros viejos trapos.

Un fuerte abrazo, querida Pilar.

Camino del sur dijo...

Hermoso poema ahora en el trafago de estos dias ni siquiera se puede pensar en el tiempo ido pues no hay tiempo.


Carinos