Tengo un gato en casa al que le gusta observar su horizonte desde el pretil de los días, y marcar filigranas de sombras en noches de eclipses. Me ha impuesto su voluntad desde que sucumbí a sus brillantes pupilas, y a esa reminiscencia de fiera que produce su tacto.¡Todo venganza, déspota que impone el silencio en transparencias de soledades! Egoísta, interesado en guardar la imagen de su secreto en el amarillo de la mirada, exige sin recato caricias con ronroneo. Sibarita y refinado, aprecia el buen comer: hay sangre en sus ofrendas y deja complaciente huellas rojas en la piel.
sábado, 29 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
Exposición enel Rijksmuseum en Amsterdam
Degas
Rembrandt
El Rijksmuseum en Amsterdam nos da la posibilidad, hasta el 23 de Octubre, de conocer la influencia que Rembrandt ejerció sobre un jóven Degas.
Rembrandt
El Rijksmuseum en Amsterdam nos da la posibilidad, hasta el 23 de Octubre, de conocer la influencia que Rembrandt ejerció sobre un jóven Degas.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Lo que he podido hacer este verano
Despierto en el azul mágico de un tiempo no recuperable. Estoy rodeada por las imágenes que quiero, tan familiares y al mismo tiempo diferentes, el mar y la montaña, las calles y su gente, la siesta y el bullicio. En ellas busco cualquier pequeño olvido, esa especie de inercia que el paso de los años nos impone. Todo pertenece a un período de fuertes contrastes en pigmentos y fragancias, de sentimientos desbordados, de insectos zumbadores; es tiempo de verano, membrillo y gazpacho.
Es verano y estoy de vacaciones. Son días que sólo exigen una narrativa discreta y un comportamiento perezoso, nada que intente competir con ese paraíso sugerente que tantas agencias prometen. Sin embargo, para los que quedan en casa, tras la fachada de lo cercano, de lo que parece cotidiano y de temperamento suave, pueden sentirse sorprendidos con el descubrimiento de otras posibilidades sin tener que cambiar de lenguaje.
Es verano y estoy de vacaciones en Málaga. No me moveré de aquí; mañana iré a la playa y cumpliré con el paseo de la tarde, pero hoy tengo una asignatura pendiente y un programa con nuevas propuestas. La primera es una visita a los Íberos, que encuentro instalados en una gran carpa al lado del puerto. Lo que sabemos de ellos nos lo contaron los griegos y hoy de nuevo los tenemos cerca al mostrarnos su vida cotidiana y familiar. ¡Qué hombres tan resistentes y decididos aquellos orgullosos pueblos, dispuestos a sacrificarse hasta el final! Defensores de su independencia, fueron sometidos por los nuevos invasores después de una larga contienda. Es mi viaje en el tiempo a través de todo lo que aportaron a la península ibérica, idioma, moneda, comercio, agricultura, y que me va dando a conocer una cultura que terminó doblegándose al poder de las legiones romanas. Reproducciones, maquetas, grabados y fotografías, incluso la puesta en escena de un poblado y de un impresionante guerrero montado a caballo hacen más palpable su presencia. Hay muchos interesados visitando la exposición, mayores y niños, escolares y turistas que buscan en sus vacaciones algo más que sólo el mar como lugar de destino. Al terminar el mes de junio los Íberos se llevaron sus enseres dando por terminada su estancia en esta capital.
La segunda propuesta es el palacio de Villalón, en el mismo centro histórico de la ciudad. Un edificio del siglo XVI que se erigió sobre los restos de una factoría romana. Alcanzó su importancia a partir del casamiento en 1707 de Catalina Victoria de Villalón y Mendoza con el marqués Gaspar de Brocamonte, que lo hicieron su residencia. Al morir los marqueses sin descendencia, el palacio estuvo cerrado durante décadas hasta que fue comprado por Avelino España, conocido hombre de negocios de la sociedad malagueña, en el siglo XIX. Más tarde pasa a otras manos y ya en los años cincuenta del siglo pasado se instala en él un negocio de cristalería y loza. El palacio, ejemplo de la arquitectura renacentista malagueña, ha sido víctima de transformaciones para adaptarlo al gusto de las distintas épocas, que no le favorecieron para nada. Así quedó en la memoria de la ciudad, entregado a las imposiciones de la Historia. Restituidas sus trazas originales, ha recuperado la entrada original y sus dos plantas superiores, desde las que se puede observar el patio principal del edificio que vuelve a tener el carácter que nunca debió de perder.
Las calles han crecido, se han hecho anchas en torno del palacio, pero sin perder el sabor de la tradición. Son reconocibles todos sus acentos como iglesias, plazas y estrechos pasajes; vuelve a hacerse visible una realidad. También el palacio ha recobrado su elegancia y forma parte de la vida social y artística de la ciudad. Durante mucho tiempo fue condenado al silencio. Ahora tiene su propio lenguaje, es museo y acoge en sus salas la colección Carmen Thyssen Bornemisza. En el interior de ellas se nos invita a recorrer la historia de los géneros en la pintura español del siglo XIX, con particular atención a la pintura andaluza. Esta es una visita que bien merece un capítulo aparte y toda mi dedicación. Es algo que enriquecerá mis vacaciones.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Una mirada en la Historia
Deventer
"Las ciudades como los sueños están hechas de deseos y temores"
Ítalo Calvino, novelista italiano.
Deventer, una de las cinco ciudades más antiguas de los Países Bajos, no es la ciudad donde he nacido pero ha sido un campo abonado para una nueva vida y un nuevo lenguaje, y ya no es la desconocida de entonces donde me costaba orientarme. Amable y nada pretenciosa parece atender mis nostalgias geográficas. Su identidad, paisaje, gente, olores, sin olvidar el clima, han influido en mi comportamiento hacia ella. Nuestra relación ha sobrevivido todos los grados de iniciación y conocimiento, momentos de incertidumbres y de alegres auspicios, emotividad, hasta llegar al perfecto entendimiento; pero es el trazado de sus calles y plazas, jardines, edificios y monumentos los que me han hablado de su historia y la de sus habitantes.
La historia de Deventer es larga y comienza en algún momento entre los años 4000 y 3000 aC, cuando un grupo de nómadas llega a los alrededores de la actual ciudad. Siglos más tarde campesinos, artesanos y comerciantes se instalan definitivamente a las orillas del río Ijssel en casas que por vez primera son de madera. No fue una solución muy segura cuando un desvastador fuego destruyó dos terceras partes de la ciudad a mediados del siglo XIV. Después de esto se emplearon otros materiales y hoy Deventer conserva la casa de piedra más antigua de Holanda. Ella ha sido testigo del curso del tiempo y del auge de Deventer como uno de los enclaves de la Liga Hanseática a lo largo del río Ijssel. Este río ha tenido a través de los siglos mucha importancia para el desarrollo de sus relaciones comerciales, pero es cierto que, en ocasiones, hay que tenerle vigilado por las inundaciones que hasta el día de hoy siguen fastidiando la ciudad. Descubrimientos arqueológicos como restos de murallas y antiguas edificaciones, enterramientos, trozos de cerámica, puntas de flechas y –no me olvido- la casa de piedra tienen la palabra en estos primeros capítulos de su historia.
Poco a poco creció hasta ser una ciudad ilustrada y con ambiciones. Acuñó su propia moneda, se fundaron organizaciones de beneficiencia, la imprenta alcanzó una larga tradición y uno de los más conocidos organistas, Jan Pieterszoon Sweelinck, tuvo su cuna en Deventer a mediados del siglo XVI. Es de mucha importancia el establecimiento de la Escuela Latina que le dio gran notariedad y atrajo a muchos estudiantes a la ciudad. Se seguían lecciones en las siete artes liberales, de las que Latín y Lógica eran las asignaturas principales. Erasmo de Rotterdam fue un alumno aventajado, a quien no le gustaban las reglas ni los dogmas; la diversión debería destacar en la vida, y la curiosidad. Non scholae sed vitae discimus –no porque la escuela lo quiere, sino porque la vida lo pide- es el lema de Séneca que ha quedado grabado y que hoy puedo leer en la fachada del edificio de la antigua escuela. Deventer había terminado con La Edad Media y se convirtió en el centro intelectural de los Países Bajos.
Eran tiempos en los que todo se podía comprar, hasta un permiso de residencia para el cielo. La iglesia tenía barriles de oro y en la calle el pueblo moría de hambre. Se levantó una gran barrera entre los ricos y los que no tenían nada. La gente veía todo esto con sufrimiento pero callaba. Los holandeses eran piadosos, temían a Dios y esperaban mejores tiempos. Y así, mientras Erasmo predicaba tolerancia, hizo su entrada en la historia Felipe II que no tenía nada de tolerante y se consideraba enemigo de cualquier cambio. Hogueras y torturas fueron los métodos de castigo que implantó Alba, el duque de hierro, recien llegado de España. Su carácter autoritario no le desvió de sus propósitos, momento que aprovecharon los rígidos y pesados calvinistas para destruir todas las imágenes y objetos religiosos que pudieron. El terreno estaba preparado para una guerra que iba a durar ochenta años.
Deventer estaba en manos de los españoles y dependía del gobierno central católico en Bruselas. Hubo un intento fracasado de Guillermo de Orange de liberarla de la furia española, y la ciudad fue declarada enemigo nacional. Siguieron nuevas tentativas y más saqueos, destrucción y terror, hasta que el príncipe Mauricio de Orange en 1591 con 9000 soldados a pie y 1600 a caballo puso asedio a la ciudad. Después de cinco días de luchas, Deventer pasó definitivamente a formar parte de la República de las siete provincias de los Países Bajos. Ahora estaba arruinada, empobrecida y con una población dramáticamente mermada.
Huellas de entonces, restos de las murallas abatidas, los cimientos de una torre que sufrió el impacto de las armas, una pequeña iglesia que fue parte de un convento, son las huellas en la historia de la maltrecha Deventer. Además de las que dejaron esta larga guerra, Deventer guarda también la herencia de otras culturas que en alguna ocasión se sintieron atraídas por estas tierras entregadas a los caprichos del agua. Además de frisios, celtas y demás tribus germánicas, también Napoleón sintió predilección por Los Países Bajos. Los convirtió en un estado tributario y los bautizó con el nombre de República de Batavia, hasta que después de algunas rencillas y otros golpes de estado, los hizo monarquía y coronó como rey a su hermano Luis Bonaparte. La marcha de Napoleón no significó el fin del dominio francés y de nuevo Deventer sufrió un asedio. Muchos edificios fueron sistematicamente destruidos y todos los árboles del parque talados. Tres días después de la rendición de los franceses en 1814 fue liberada Deventer -como una de las últimas ciudades de Holanda- por cosacos y tropas holandesas.
No termina aquí este oscilar entre lo cotidiano y lo propio de una generación, y las aventuras, vivencias y temores de la siguiente. Dos grandes guerras acechaban en el siglo XX. De la primera le salva la neutralidad del país, en la segunda era Deventer una meta cercana para los que buscaban imponer su raza. La destrucción y el daño fueron de alcance desconocido, lo racial se perdió y las heridas dejaron huellas que han encontrado un lugar en el tiempo.
La historia de Deventer está escrita en la ciudad, presente en el gris y en la lluvia, en las piedras mojadas en las calles, en el aire, en las imágenes que a cada vuelta me encuentro. Deventer es un libro abierto que invita a la lectura. Todo lo dañado en otro tiempo está recuperado y lo que tiene edad se cuida con respeto. Lo veo en las calles de entonces donde la memoria pone nombres, recuerdos y anécdotas. Deventer, como ciudad del comercio y también de las ciencias, del poder obispal, de las reformas religiosas, fue encuentro de camino para numerosos pueblos del este de Europa. Sendas, carriles, caminos de arena, no sólo llevaron prosperidad al este de los Países Bajos sino que se responsabilizaron del enlace con Europa y del gran desarrollo en la historia europea. En realidad todos los caminos llevan a Deventer.
Publicado en: http://alenarterevista.net/
domingo, 18 de septiembre de 2011
El árbol de las brujas
(Dedicado al blog "Nómada planetario", a quién ahora me es difícil seguir leyendo por los caprichos de la técnica)
Árbor Sancta
El sauce está triste
y tan cansado
que hasta le pesa el aire que respira.
Sus ramas
-aves de interrumpido vuelo-
cuelgan en un espacio transparente y sin sombras.
La tierra
-siempre en conflicto-
ya no le pertenece
y teme la pérdida de una estética
que el gesto del hombre le arrebata.
El sauce tiene miedo al campo calcinado,
al arroyo perezoso
que hace palidecer sus orígenes,
a la falta de aquelarres
y al olvido de las brujas
que duermen el deseo perdido de los elfos.
Está triste el viejo sauce
y no camina,
el otoño ha hecho nido en sus hojas calladas,
está triste y cansado,
nadie sabe
que sigue siendo el Árbor Sancta de los poetas.
viernes, 19 de agosto de 2011
Me voy al Camino
Desde el 21 de agosto al 10 de septiembre estaré en algún lugar del Camino de Santiago.
Un alto en el Camino
Amanece,
y la luz se hace peregrina
en la alborada silueta del camino.
Nada está inmóvil,
vibra el silencio
con el eco dejado por tantas palabras,
voces amigas
que me guían por senderos desbordados de historia,
huellas de los que pasaron,
surcos en el tiempo
de aquellos que me precedieron,
paisajes que sobreviven
en el verde amable asomado al otoño.
***
O Cebreiro, 20 septiembre 2007
viernes, 12 de agosto de 2011
Llegué
Llegué
celebrando la luz.Un aire blando sembró susurros
con acentos de paz.
La casa y los quehaceres me esperaban
con el tráfago de siempre.
Hablé a mi sombra.
Recorrimos juntas todas las estancias.
Nos adentramos
en los pasillos interminables
donde se acomoda la fidelísima vida
ajena a cualquier oficio
que turbe la rutina.
Allí aguardo que la casa despierte de una ausencia
como ocurre todos los veranos
cuando abro armarios y guardo mis recuerdos
entre las sábanas perfumadas de lavanda.
Una tarde de lectura en el parque
Este verano asistí, en el parque de Málaga, a un pequeño recital de poesía.
David Leo García, estudiante de Filología Hispánica de 22 años de edad, leyó algunos de los poemas de su poemario "Dime qué". Obra que fue premiada con el "XXIII Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad". A sus 17 años obtuvo el Premio Hisparión por "Urbi et orbi" (2006) siendo así el premiado más jóven de su historia.
Encontré frescura y originalidad en sus poemas.
lunes, 8 de agosto de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
jueves, 9 de junio de 2011
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