martes, 3 de enero de 2012

Visitando a Pablo

Plaza de la Merced, Málaga (12 diciembre 2011)



Un encuentro, una mirada, y se abre dejando que una insistente luz penetre hasta el interior: Me recibe un aire tibio de memorias en sepias, deshilachando intimidades. Desde sus ventanas me asomo a la historia. El héroe tiene la inmovilidad de los años y mira desde la piedra. Palomas que vienen y van dibujan sombras en la tarde y adormecen la plaza derramando silencios.Vuelvo la espalda y lo busco. En el espacio aún perdura el eco de jóvenes pisadas y me siento envuelta en su mirada oscura, que sigue extática mis pasos desde el espacio. Recojo el desamor del hombre, impuesto por la ausencia que le lleva al olvido. Quedan colgando grises prematuros y algunos azules robados al mar. Nada más. La casa ya no es su casa.



El pintor nunca volvió. Picasso se llamaba……



jueves, 29 de diciembre de 2011

Despidíendo al 2011

Felíz Año 2012


Recuerdo como eras cuando llegaste enjaretando días, blanco de experiencias y con equipaje: un hato de promesas y un exceso en sueños. Promediaba una sonrisa, para atemperar posibles frialdades y desengaños a tanta prosperidad, anunciada entre burbujas doradas. Una fanfarria de música y luces adormecía negros presagios. La juventud que traían tus recién estrenadas horas, haciendo olvidar la amenaza del tiempo, iba desgranando un calendario que nos regalaba grandes lunas y noches solitarias. Quedaban en silencio muchas de tus promesas y algunos secretos, cuando se iluminaron las húmedas canículas, coloreando blancos en brotes de verdor. Aroma de salitres y bosques acercó otras sesiones y adormeció desengaños…¡volví a sentir otra vez el frío!



Ahora acabado el tiempo, me dejas las dudas. Recogeré los sueños no dormidos y me sentaré a verte partir…

jueves, 22 de diciembre de 2011

Felíz Navidad


Con mis mejores deseos para estas fiestas y la esperanza de un año generoso.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Ghosts of Christmas: El espíritu de la Navidad





 Como otros años Deventer se vistió de Dickens ...

Charles Dickens está de nuevo aquí, envuelto en el olor del ponche y las castañas asadas, y yo vuelvo a dejarme conquistar por ese aire inglés de Navidad que llega con su visita. La nieve este año es real, y al calor de la fogatas encendidas en las calles se acercan los personajes traídos por él, entre temblorosas luces, árboles de Navidad, y casas restauradas de la época. No sólo en las calles, sino a través de ventanas y puertas abiertas entras en el ambiente romántico y lleno de contrastes del siglo XIX.

Esta vez quiero alcanzar el tiempo y retroceder, cruzar esa línea que separa lo verdadero de lo imaginado en sus cuentos, vivir en el presente las historias de los libros. Me veo avanzando por esas calles anfitrionas de la ciudad. Hace frío. Copos de nieve dan el toque blanco al color en las mejillas de la gente. Pronto me encuentro rodeada de una abrigada multitud, deseosa igual que yo de conocer a los verdaderos protagonistas del día: vendedores de periódicos, deshollinadores, huérfanos desharrapados, mendigos y locos, rateros, niños que ofrecen en venta. En el recorrido también me cruzo con damas elegantes y caballeros con sombreros de copa. Más adelante me enfrento a un grupo de exaltadas señoras que exigen el derecho a voto, mientras vendedores muestran sus mercancías y un muchachito anuncia las noticias del periódico que ofrece.Tengo un encuentro con Ebenezer Scrooge tan desagradable como siempre, con la pequeña Dorrit, con el distinguido señor Pickwick. A Oliver no hay quien lo pueda coger, y David Copperfield muestra el buen carácter que nos contaba Peggotty. En una esquina un contador de cuentos entretiene a un grupo de curiosos, y hay un momento de confusión cuando atisbamos a la reina Victoria a través de los cristales de una carroza.

El aire frío trae cerca las notas de un coro que canta a la Navidad mientras el día cuenta tenaz las horas. Voy pasando de un libro a otro recogiendo cada una de las historias. Los personajes se muestran cansados y se hacen reales, toman propias decisiones, manifiestan sus derechos. Se han hecho noticia que atrae a miles de visitantes para asistir a esta cita cada año, y así saben que volverán a copiar la moda de entonces, a airear los disfraces, a desempolvar sombreros, y ensayarán canciones y textos para dialogar. Así cuando el rumor de la ciudad vuelve a sus actuales dimensiones, los protagonistas del día regresan al silencio de las letras. Allí dormirán el sueño reparador que los harán tan apetecibles, tan deseados como cada año.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Eterna inquietud

foto: Stentor


"Frío e insípido es el consuelo
cuando no va envuelto en algún remedio"
( Platón)



No me gusta el invierno, aunque admiro su poder de persuasión que me confronta a lo oscuro camuflado en las horas y me acerca la ausencia y el desdén de las sesiones que le precedieron. Soy sensible al mensaje de su silencio que despierta en mí el rechazo y la congoja con cada uno de sus ciclos. No me gusta, aunque me seduzca con el blanco blando, el fuego de las chimeneas y el rojo de la Navidad. Son caracteres que le pertenecen en cierta manera, con los que trata de hacer chantaje a mi discernir. No tengo miedo de su caricia fría ni de la niebla donde los límites pierden lucidez; eso es sólo letargo para mi impaciencia. Pero la inquietud y desvelo que me produce hacen que trate de encontrar un rescoldo abrigado con los nombres de sus rivales en constante regresión. Todo inutil. El invierno habla su propio lenguaje con un atractivo que desordena de asombros los días, y yo me siento perdida en el laberinto de una travesía que cada vez me limita más.


martes, 15 de noviembre de 2011

La poesía internacional reconoce los versos de Álvaro García




El poeta malagueño gana el XXIV Premio de Poesía Loewe con 'Canción en blanco', compuesto por un solo poema largo.

García ya fue ganador del Premio Hiperión en 1989 por 'La noche junto al álbum'.

El poeta malagueño Álvaro García ha ganado este martes el Premio Internacional de Poesía Loewe en su XXIV edición por su libro Canción en blanco, que está compuesto por un solo poema largo, que refleja el amor como "totalidad" en contraste con el sufrimiento del mundo.

Esta edición el jurado ha valorado el riesgo que entraña escribir un único poema, "un reto muy novedoso en la generación actual y que Alvaro García ha conseguido con gran riqueza".

Para el escritor y jurado Luis Antonio de Villena, Canción en blanco se centra en el amor como "contestación de la celebración" sin dejar de lado una reflexión sobre la muerte, el paso del tiempo o lo efímero.

García entona sus versos al "gran chute" que significa el amor, "que te hace comprender las cosas y sentirte más vivo", explica este poeta. Canción en blanco cierra una trilogía que inició en el 2002 con Caída y en 2005 con El río del agua.

Los versos de la obra premiada nacen en una habitación de hotel cuando un hombre y una mujer celebran su amor mientras la televisión emite imágenes de la invasión de un país."Es un gran contraste y un acto heroico, a la vez" explica este poeta para quien la poesía roza el "lenguaje absoluto". ' La única revolución no sangrienta.

En este sentido, García apuesta por la poesía para acercarnos al "lenguaje entusiasta" y rechaza la idea del los versos que se imponen una "tarea social adherida". "Si todo el mundo leyera poesía, avanzaríamos más", explica este poeta malagueño, para quien la "única revolución no sangrienta es la poética".

Canción en blanco cierra una trilogía que inició en el 2002 con Caída y en 2005 con El río del aguaÁlvaro García, que fue ya ganador del Premio Hiperión en 1989 por su libro La noche junto al álbum, suma hoy a sus galardones el premio Loewe, uno de los más prestigiosos de este género.

El vencedor de esta edición, doctor en Teoría de la Literatura, traductor y articulista, tiene un total de cinco libros de poemas y uno de ensayo titulado Poesía sin estatua. Ser y no ser en poética (2005). García ha traducido libros de Larkin, Auden, Atwood, Kipling y Kenneth White, entre otros.

Fuente: (20 minutos.es)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Otoño



 noviembre

***

Hojas caidas
árboles con tristeza
se debilitan



jueves, 3 de noviembre de 2011

Otoño, tiempo para soñar. Un cuento.

Un texto antiguo



Entre los libros preferidos de mis años infantiles están los cuentos de la colección "Marujita", de Ediciones Molino. Su lectura influyó muchos de esos años en mi hermana y en mí y aún hoy día no estoy muy convencida, quizás no quiero convencerme, que no existe ese mundo encantado que nos describían, el pais de las hadas.

Mis abuelos vivían en una casa en las afueras de la ciudad con un gran jardín, donde mis hermanos y yo disfrutábamos las aventuras más fantásticas y divertidas. Era el sitio ideal en el que nuestra imaginación infantil situaba aquel mundo de los libros; allí tratábamos de encontrar entre los árboles, setos, plantas y flores, esa población menuda que formaban las hadas, duendecillos, gnomos, elfos y geniecillos traviesos. Todo el tiempo que nos dejaba libre el colegio -entonces teníamos de aquellas largas vacaciones- lo pasábamos en aquella casa, hoy desaparecida. El jardín estaba rodeado de altas verjas de hierro que ofrecían una gran seguridad a los mayores que nos dejaban libres para corretear todo el día a nuestro gusto, interrumpiendo los juegos solamente a la hora de las comidas y la siesta.

Títulos tan bonitos como La travesura del gnomo pegón, El duendecillo de la chimenea, Un gato en el país de las hadas, La casa encantada y muchos, muchos más, daban paso a historias que se desarrollaban en un país a donde se llegaba por senderos ocultos o puertas invisibles, con personajes que vivían en casitas mágicas que andaban o hablaban, siempre en medio de una exuberante vegetación. Con la imaginación rica de los niños, no nos era difícil sentirnos protagonistas en medio de aquel mundo de magia, buscando detrás de un árbol, en el hueco de un tronco, entre las rosas y los geráneos o en cualquier pequeño rincón del jardín, algunos de aquellos gnomos, duendes y hadas para hacerlos compañeros de nuestros juegos. Hoy, aquella casa de mis abuelos, desgraciadamente, ha desaparecido arrastrada en la vorágine de los tiempos que corren y sólo queda un terreno lleno de matojos y maleza. Nada mágico ni especial podemos encontrar; eso sí, aún están en pie las palmeras que indican el lugar de tantos recuerdos.

Estamos entrando en el otoño. Es el tiempo ideal para pasear por el bosque; hay calma después de la agitación y exhuberancia del verano, y sugen nuevas actividades para esta época fría que se acerca. Caminando por los estrechos senderos sombreados con altos árboles, aún no despojados totalmente de sus hojas, puedes ver como la naturaleza se envuelve en tonalidades ocre, marrones, oro viejo, verdes oscuros y amarillos. Cerca de casa hay un bosquecillo donde me gusta pasear; el suelo está cubierto de una crujiente manto que amortigua el ruido de los pasos y hay abundancia de frutos maduros, manzanas silvestres, castañas, bellotas, toda clase de setas. En esta época del año la naturaleza es ahora diferente, la vegetación distinta, más amplio el espacio, las sombras y los sonidos tienen otras tonalidades, pero, en la luz suave del sol de otoño que todo lo envuelve, la magia es la misma de entonces y la imaginación está todavía dispuesta a ayudarte.

Desde pequeña he sentido la necesidad de leer. Con los libros crecí, me acompañaron cuando me alejé y ahora son más numerosos los que están conmigo. Conocí nuevas historias y diferentes personajes hicieron su aparición, pero, a pesar de todas experiencias que me han invitado a vivir aún sigo buscando en mi pequeño jardín, entre las nuevas plantas y entre los árboles, la magia de aquellos cuentos: hadas, duendecillos, gnomos y elfos, …¡Quién sabe, quizás alguna vez los encuentre!

sábado, 29 de octubre de 2011

De gatos

Tengo un gato en casa al que le gusta observar su horizonte desde el pretil de los días, y marcar filigranas de sombras en noches de eclipses. Me ha impuesto su voluntad desde que sucumbí a sus brillantes pupilas, y a esa reminiscencia de fiera que produce su tacto.¡Todo venganza, déspota que impone el silencio en transparencias de soledades! Egoísta, interesado en guardar la imagen de su secreto en el amarillo de la mirada, exige sin recato caricias con ronroneo. Sibarita y refinado, aprecia el buen comer: hay sangre en sus ofrendas y deja complaciente huellas rojas en la piel.

martes, 25 de octubre de 2011

Paisaje


Entre Duurstede y Rhenen, Los Países Bajos
Una tarde de otoño

jueves, 13 de octubre de 2011

Exposición enel Rijksmuseum en Amsterdam

                                                                          Degas
                                                                           Rembrandt

El Rijksmuseum en Amsterdam nos da la posibilidad, hasta el 23 de Octubre, de conocer la influencia que Rembrandt ejerció sobre un jóven Degas.



miércoles, 5 de octubre de 2011

Lo que he podido hacer este verano




Despierto en el azul mágico de un tiempo no recuperable. Estoy rodeada por las imágenes que quiero, tan familiares y al mismo tiempo diferentes, el mar y la montaña, las calles y su gente, la siesta y el bullicio. En ellas busco cualquier pequeño olvido, esa especie de inercia que el paso de los años nos impone. Todo pertenece a un período de fuertes contrastes en pigmentos y fragancias, de sentimientos desbordados, de insectos zumbadores; es tiempo de verano, membrillo y gazpacho.


Es verano y estoy de vacaciones. Son días que sólo exigen una narrativa discreta y un comportamiento perezoso, nada que intente competir con ese paraíso sugerente que tantas agencias prometen. Sin embargo, para los que quedan en casa, tras la fachada de lo cercano, de lo que parece cotidiano y de temperamento suave, pueden sentirse sorprendidos con el descubrimiento de otras posibilidades sin tener que cambiar de lenguaje.

Es verano y estoy de vacaciones en Málaga. No me moveré de aquí; mañana iré a la playa y cumpliré con el paseo de la tarde, pero hoy tengo una asignatura pendiente y un programa con nuevas propuestas. La primera es una visita a los Íberos, que encuentro instalados en una gran carpa al lado del puerto. Lo que sabemos de ellos nos lo contaron los griegos y hoy de nuevo los tenemos cerca al mostrarnos su vida cotidiana y familiar. ¡Qué hombres tan resistentes y decididos aquellos orgullosos pueblos, dispuestos a sacrificarse hasta el final! Defensores de su independencia, fueron sometidos por los nuevos invasores después de una larga contienda. Es mi viaje en el tiempo a través de todo lo que aportaron a la península ibérica, idioma, moneda, comercio, agricultura, y que me va dando a conocer una cultura que terminó doblegándose al poder de las legiones romanas. Reproducciones, maquetas, grabados y fotografías, incluso la puesta en escena de un poblado y de un impresionante guerrero montado a caballo hacen más palpable su presencia. Hay muchos interesados visitando la exposición, mayores y niños, escolares y turistas que buscan en sus vacaciones algo más que sólo el mar como lugar de destino. Al terminar el mes de junio los Íberos se llevaron sus enseres dando por terminada su estancia en esta capital.

La segunda propuesta es el palacio de Villalón, en el mismo centro histórico de la ciudad. Un edificio del siglo XVI que se erigió sobre los restos de una factoría romana. Alcanzó su importancia a partir del casamiento en 1707 de Catalina Victoria de Villalón y Mendoza con el marqués Gaspar de Brocamonte, que lo hicieron su residencia. Al morir los marqueses sin descendencia, el palacio estuvo cerrado durante décadas hasta que fue comprado por Avelino España, conocido hombre de negocios de la sociedad malagueña, en el siglo XIX. Más tarde pasa a otras manos y ya en los años cincuenta del siglo pasado se instala en él un negocio de cristalería y loza. El palacio, ejemplo de la arquitectura renacentista malagueña, ha sido víctima de transformaciones para adaptarlo al gusto de las distintas épocas, que no le favorecieron para nada. Así quedó en la memoria de la ciudad, entregado a las imposiciones de la Historia. Restituidas sus trazas originales, ha recuperado la entrada original y sus dos plantas superiores, desde las que se puede observar el patio principal del edificio que vuelve a tener el carácter que nunca debió de perder.

Las calles han crecido, se han hecho anchas en torno del palacio, pero sin perder el sabor de la tradición. Son reconocibles todos sus acentos como iglesias, plazas y estrechos pasajes; vuelve a hacerse visible una realidad. También el palacio ha recobrado su elegancia y forma parte de la vida social y artística de la ciudad. Durante mucho tiempo fue condenado al silencio. Ahora tiene su propio lenguaje, es museo y acoge en sus salas la colección Carmen Thyssen Bornemisza. En el interior de ellas se nos invita a recorrer la historia de los géneros en la pintura español del siglo XIX, con particular atención a la pintura andaluza. Esta es una visita que bien merece un capítulo aparte y toda mi dedicación. Es algo que enriquecerá mis vacaciones.