viernes, 12 de septiembre de 2014
lunes, 4 de agosto de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Un día en el palacio Het Loo
Palacio Het Loo 1684
Apeldoorn (Gelderland)
Los Países Bajos
Fue residencia real hasta el año 1960, y después cedido por
la reina Guillermina al Estado holandés. Actualmente es un museo.
Estos días hay una cierta nostalgia en sus salas. Se expone
una colección de trajes, zapatos, sombreros, bolsos, joyas y otros objetos
personales de la princesa Grace de Mónaco. incluso uno de sus coches ha sido
instalado en una de las salas. Cómo han conseguido introducirlo hasta allí es
una pregunta que me sigo haciendo. El broche de la exposición es el traje de
novia, aunque éste, por su mal estado de conservación, ha sido sustituido por
una copia exacta del modelo.
No hice fotos pues la mayoría de lo que se ve expuesto ya es
conocido de revistas y documentales sobre la que fué musa de Hitchcock. Pero el
museo tiene otras cosas muy interesantes que atraen tanto o más que el glamour de la princesa.
En el exterior
En el interior
martes, 1 de julio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
A mi madre
Hoy, 11 de mayo, día de la madre en Holanda
Mamá, todos
dicen que me parezco a ti, que las dos tenemos un azul callado en nuestros ojos, pero no saben que en los tuyos ese
silencio es un reclamo de tempestad que
doblegas en el mar inmenso que
fueron tus sueños. Ráfagas
innatas alternan nobleza en tu
indómita ternura, en una alianza
que une nuestras facciones en sus raíces. En ellas se reclina la sombra de los
que nos preceden, y crece el nombre de las cosas. Nos parecemos. Yo modelo el
perfil de tu espacio, tú tienes ya líneas trazadas por el tiempo. Eres Libra y
Tierra; es palpable tu amistad
con la vida. Yo busco la poesía
en nuestros pasos aún lejos, y Tauro me acerca los años. Para las dos el mismo
camino, la misma sinceridad en
nuestro empeño. Sí, tienen razón los que dicen que nos parecemos, para las dos
gira el reloj en el mísmo sentido al igual que nuestros silencios.
lunes, 17 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
Un paseo
Me sedujo un sol
destartalado esta mañana, para dejarme tirada de nuevo en el gris de siempre. No pude retenerlo. A veces hay que
dejar vagar nuestros deseos, olvidar los desengaños. Sin hacer caso de su ausencia, fui a recorrer las
calles sometidas al tiempo. La ciudad
festejaba el día con banderas y colgaduras en las fachadas de los edificios.
Personajes de comedia paseaban mesuradas, damas en terciopelos y caballeros que
hacían uso de encajes y de espadas. Plumas en el tocado para ellas, y pelucas
para ellos. Tambores y flautas ponen música a un paisaje propio de la Edad
Media. Entre los componentes del evento hay también artesanos, pregoneros,
barberos, sacamuelas. Abigarrada masa de mendigos sin zapatos, ciegos con
lazarillos, trovadores ambulantes, soldados de la época imperial. Hasta clérigos sermoneros amenazando
con el fuego del infierno.
Se ofrece un
coloreado contraste entre los vaqueros con camisetas, y las largas vestiduras
de los más respetables representantes de la época. Una incruenta batalla entre
el hoy y el ayer. Incompatibles caracteres que señalan el tiempo que a cada uno
nos ha tocado vivir. El camino invita a seguir: disciplentes miran las
veteranas piedras de las iglesias, conscientes de su protagonismo, y dejan que
reboten en ellas la voz libre de unos monjes en blanco. En la calle, hay
presencia de antiguos mercados, puestecillos que muestran su atractivo, y una
divisa en la pared: "Fide sed cui vide" La ciudad es un teatro
abierto, las ventanas en las casas son palcos para saciar la curiosidad.
Dicen que en una de ellas se alojó el temido Alba: su nombre es ahora sólo
piedra. Corta el aire el grito seco de una trompeta anunciando la llegada de
viejos heraldos a caballo, y en una esquina aparecen varias damas de vida alegre,
que ríen sin temor a la brevedad de la vida. Sueña el río abrazando en silencio
a la ciudad, y la historia se hace señora de ella.
Desposeída de
prisas, extremo la mirada y sigo curioseando su pasado. Quiero ir más allá de
lo incorruptible, de su fuente. Superar su lluvia, lo que no me pertenece. Para ello indago rincones, consulto piedras,
reconozco disfraces, busco respuestas. Persigo obtinada las ilusiones de un
pasado irreversible. De momento, sólo me responde el bullicio de su gente mientras las imágenes, asumido
su tiempo, se alejan en las decrecidas sombras de la ya vencida tarde.
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