viernes, 27 de febrero de 2009

Museo en Delft

Se detiene sin prisa el tiempo en el espacio y despierta la historia.
En la acolchada niebla del pasado, recobran vida las sombras
desprendidas de sus marcos, mientras los muros imperturbables,
mantienen el secreto de lo vivido, y un clavicímbalo sigue marcando,
lento, las silenciosas pisadas de antaño.

Roto el sosiego, conjugan unos pasos las huellas del pretérito.


sábado, 21 de febrero de 2009

¿Moderna imagen para Deventer?

Las opiniones están divididas en Deventer: tres cuartas partes de los residentes mayores de 55 años opininan que el edificio del arquitecto Michiel Riedijk –con una gran cúpula de crital- para alojar en él el ayuntamiento y la biblioteca pública es demasiado moderno para el centro histórico de la ciudad. Sin embargo, a los jóvenes les atrae lo llamativo de la construcción y piensan que daría un aire de progreso a Deventer. Interesante es la diferencia de opinión entre hombres y mujeres. La forma redonda del edificio atrae a las mujeres en particular a las más jóvenes. Ellas califican al proyecto con una cifra que está por encima del ocho, mientras que de los hombres recibe un suspenso redondo.




miércoles, 18 de febrero de 2009

Excavaciones en Deventer

foto Ronald Hissink


En las recientes excavaciones que se están realizando en Deventer ha sido encontrado un pozo de piedra volcánica del siglo XII o posiblemente más antiguo. El empleo de piedra volcánica –y no de madera como era habitual- para su construcción parece confirmar el asentamiento de gente adinerada en esta zona de Deventer, ya que el precio de la piedra era mucho más valioso. Asombra el buen estado en que se encuentra el pozo, que probablemante se dejó de usar alrededor del siglo XVII.

sábado, 14 de febrero de 2009

Jerónimo en ’s Hertogenbosch: el mundo de sus sueños


"Mis oscuros demonios, mi color del infierno ..."
Rafael Alberti

Descubrí en el "Jardín de las delicias" la fascinante inquietud que transmite El Bosco. Un atractivo más para que mi curiosidad por Jerónimo van Aeken se convirtiera en una obsesión continua. A la inquietud que produce entrar en un mundo de números y símbolos –que te hacen vislumbrar los peligros que el pincel sugiere- se une el deslumbramiento por el rosa en los desnudos, y, ¡porqué no reconocerlo!, cierta frustración al no poder llegar a descifrar de una manera cierta qué mensaje nos quiso dar a conocer el pintor.

Hay algo en esta obra que me compromete a volver. Desde mi primera visita, son infinitas las veces que me he visto delante del cuadro, y siempre deja en mí una sensación de desasosiego e intranquilidad ante el enigma de lo representado. Presiento en sus imágenes más de lo hasta ahora conocido, un mensaje olvidado, y cierto juego trágico del artista para esquivar unas fuerzas superiores y opresoras de la época en que vivió. Pero, ¡quién es este hombre que ha conservado todo el misterio de su nombre y su figura que guarda con sigilo la historia! Fue necesario acercarme hasta su tierra, ‘s Hertogenbosch, en la región de Brabante, para intentar palpar su presencia, descifrar su actitud y el lenguaje que nos llega desde sus pinturas.

Es una ciudad con una marcada identidad. El ambiente histórico, sus calles, los variados restaurantes y alegres terrazas, el buen gusto en las tiendas, muestran el carácter cultural y hospitalario del sur de Holanda con un aire agradable y acogedor. Ahora recorro la ciudad con el recogimiento y la ilusión de descubrir a mi admirado artista. No se sabe con exactitud la fecha del nacimiento del pequeño Jerónimo -tampoco hay mucha más información de su madurez- pero la Edad Moderna hacía su entrada ya con cambios y descubrimientos. En aquel tiempo, ‘s Hertogenbosch era rica en agricultura y ganadería, con una población en su mayoría artesana dedicada a la construcción de la Catedral San Juan Evangelista, -vidrieras y relieves- y que sería la más importante representación del gótico en aquellos momentos en su entorno. Más tarde, tanto la catedral como la ciudad se verían envueltas en los avatares de la Reforma.

Hoy hace sol, pero un aire frío me empuja con descaro por las calles. Mayo está llegando a su fin, y sin ambargo echo de menos el abrigo de los inviernos. Es fácil imaginarse la preferencia del pintor por no querer salir de su tierra: iglesias, capillas, abadías y conventos, callejuelas, la plaza del mercado, y las preciosas fachadas de más de quinientos monumentos conservan un cierto aire medieval que nos hace retroceder en la historia. En el lugar donde se encuentra la catedral existió una iglesia románica que, poco a poco, fue siendo sustituida por la gótica de ahora. Para Jerónimo van Aeken sería una visita obligada el pasar por la Catedral, primero en la adolescencia y más tarde en su madurez, interesado en el avance de las obras. ¡Cómo iba él a saber que sufriría dos incendios y llegaría a ser –durante un tiempo- una iglesia protestante!

Paseando por esta ciudad abierta e iluminada de ahora es difícil imaginarse que fuera fuente de inspiración en la obra del artista. Por un lado la región prosperaba ya en los albores de la Edad Moderna, con una corte borgoñona que tocaba a su fin. Más tarde, con la monarquía católica española, llegarían conflictos y luchas hasta conseguir la independencia que tanto deseaban. La fe se empleaba como arma por quienes decían querer conservar su pureza, y muchos que fueron considerados herejes y brujas terminaron sus días en la hoguera. Fuego, castigo, miedo, supersticiones, como energía necesaria que impulsara su pincel. ¿Fue entonces El Bosco un provocador, o había una crítica oculta en su pintura, era un hombre valiente o simplemente atrevido y con ganas de innovación? A estas dudas mías no he encontrado hasta ahora ninguna respuesta satisfactoria.

Sigo mi paseo por el centro de ‘s Hertogenbosh en un intento de descubrir –cosa que no es siempre fácil- lo que queda de aquella época detrás de las fachadas que han renovado más tarde. Mucho de lo que hay tiene sus orígenes en la Edad Media, pero no hay hoy nada que me haga pensar en un pasado oculto o lleno de peligro. La ciudad que visito proyecta una imagen activa y dinámica, que conserva con orgullo la herencia que le han dajado los años. Lo demás son sólo sueños –y un resto que es todavía secreto- que tomaron forma en la imaginación del pintor.
(mayo 2008)

sábado, 7 de febrero de 2009

Flamenco en Deventer


Guitarrista: "Cum laude", Adrian Elissen, siguió estudios con Paco Peña en el Conservatorio de Rotterdam.

Hoy, en la iglesia Bergkerk en Deventer: la música puso un acento cálido en el gris húmedo de este día de febrero.

miércoles, 28 de enero de 2009

Hoy me has llenado el alma de deseos


El día recién nacido ha traído versos nuevos
con perfumes frescos de una tierra hermana
lejos, en los confines del universo,
batida por las olas de aquellos mares
que dibujan un mundo húmedo y triste
donde el tiempo y el reloj no dan las horas.

Versos, versos y palabras que me cuentan de tus sueños,
tus paseos por calles silenciosas y mal iluminadas.
Yo te hablaré de otro país mucho más lejano
donde imperan inviernos blancos y lluvias locas,
iglesias grises de torres afiladas,
tartas de manzana, zuecos de madera,
extensos campos de maíz recién plantado
al igual que una sábana verde tendida
al tímido sol para ser secado.

Yo te hablaré de una tierra, de polders y diques,
canales y dunas, de gatos cansados y de molinos,
abriré ventanas, detendré el tiempo,
beberé el dulce néctar, romperé fronteras,
saltaré caminos y en las noches de luna llena
asistiré al aquelarre contigo.

Y te ayudaré a encontrar la princesa de tus sueños
buscando en el laberinto de estrellas y cometas.




lunes, 19 de enero de 2009

Siempre la lluvia en Holanda


Me despertó el latido amenazante del reloj, con la sensación de habersido vencida por el destino. Las cortinas abiertas de la ventana mostraban un amanecer envuelto en una niebla blanda, que dejaba churretones húmedos en los cristales. El día prometía gris con mucha agua.
Mientras dejaba pasar indecisa unos minutos, sentí como las alas del – todavía – presente sueño rozaba mis párpados, y me abandoné a las imágenes que trae siempre la palabra lluvia, tan cerca de mí y tan constante. Lluvia que se había presentado doblada en dos: llanto, letanía triste, zumbido lacerante; temor, repetida sumisión, hasta tener que ganarse su presencia. Silencioso roce frente a una fuerza dominadora que destruye, inundando exigente nuestros deseos, que se impone engendrando contradictorias vidas.
Siento muy cerca la palabra lluvia, abriendo camino, disipando la niebla que su presencia lleva consigo. Yo, más que dejarme rozar me entrego a ella. No hay elección posible. Antes de despertar me impone con frecuencia su presencia, silenciosa o impulsiva, mansa, también alegre, o esbozando futuros inciertos, sin olvidar la vida que empieza en ella. Imágenes que me hace llegar hasta hacerme ver que la lluvia, al igual que la felicidad, recoge diferentes frutos de su siembra. La lluvia, siempre contradictoria, siempre presente.

viernes, 16 de enero de 2009

El placer del hielo

11 enero 2009
Con esta bonita estampa se me olvidan todos los inconvenientes del frio


De Stentor:
foto de Anthony Leleulya, Kampen


martes, 6 de enero de 2009

Maratón sobre el hielo


Elfstedentocht: el maratón de las once ciudades sobre el hielo


No hay que profundizar mucho en las pupilas de los holandeses para descubrir lo fanático que son por el hielo, y por los deportes que se juegan sobre él. Unos días de heladas constantes y ya se les va calentando el ambiente. En la imaginación de todos una pregunta silenciosa: ¿se correrá este invierno el maratón de las once ciudades sobre hielo? La respuesta es lo que más distrae la serenidad de su existencia, lo que provoca marejadas en un carácter que no conoce el duende y no sabe qué es el verdadero calor. Y es que no hay nada más excitante para ellos como alcanzar el equilibrio sobre dos afiladas cuchillas, y mucho más si es a toda velocidad. Sus preferencias están en hacerlo sobre hielo natural, que para eso hay en abundancia en este país cuando llegan los inviernos. Cualquier sitio es bueno: ríos, lagos, canales, acequias, y cualquier charco que se precie de tener la necesaria profundidad. Pero el sueño de cada uno de estos seducidos patinadores es ser protagonistas en el famoso maratón de 220 kilómetros de agua congelada, trayecto que une once ciudades entregadas al hielo.

Una peregrinación exaltada acude desde todos los sitios del país, y también de fuera, para presenciar este intento de competir con el tiempo en velocidad y resistencia. En la oscuridad de una amanecida invernal se da la señal de partida. El frío, el viento, y la nieve, exigen manos, pies, y narices congeladas, en un paisaje detenido para verlos pasar, pero todo es poco para aquellos que quieren dejar su nombre en la historia del maratón. Y el final, como en los cuentos, tiene su parte feliz y también la que no lo es tanto. La meta se cierra a media noche, y el participante – como cenicienta – no podrá llegar después de las doce. De nada le servirá haber estado en danza todo el día y parte de la noche: para él no será la crucecita de plata que acredita su participación. Será la gran desilusión de su vida.


(El maratón de patinaje se efectua en Frísia. Esta provincia está situada en el norte de Holanda. Tiene una superficie de 3431 kms2 y 472000 habitantes. Sus lagos y canales la hacen ideal para el recorrido de 200 kms. continuos sobre hielo, a traves de once ciudades. En los últimos 28 años sólo tres veces pudo ser efectuado, ya que deben de coincidir una serie de circunstancias climatológicas que hagan posible el recorrido de todo el trayecto, sobre un hielo de un espesor entre 13 y 15 centímetros. En el siglo 20 han sido quince las ocasiones en que se dio la señal de salida. La última en 1997 con 16000 participantes y una duración de 6 horas y 49 minutos por el ganador, que comparándolo con el primer maratón, organizado en 1909, en el que participaron 23 corredores y un tiempo de 13 horas y 50 minutos para el primer llegado, demuestra el aumento del interés y el perfeccionamiento del recorrido)

Paisaje nevado


Aquietado el aire en el frío blanco de la tarde
trazan las horas pinceladas de violeta en el cielo.
Solo una rama quiebra el silencio y cae
sobre un camino donde no florecen las huellas de los pasos.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Prólogo a un esperado encuentro



Dedicado al 2008

Me entrego a lo inevitable, y oculto la creciente inquietud trás secuencias que apuntalan los últimos momentos.

No hay nada más que hacer, ya no hay demora posible, sólo la incondicional ausencia, y un inasible retorno dejará paso al nuevo ciclo de la vida, que espera en el
vientre grávido de las horas el morir de tus latidos.

El tañido del reloj y un avejentado almanaque seguirán mostrando la dimensión del tiempo.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La nieve me dio la bienvenida


Ya he regresado al silencio y a la quietud del blanco de mi entorno. El frío me hace extremecer pero no consigue entibiar las cálidas sensaciones traidas desde allí, imágenes de una ciudad en la que lo cotidiano refleja la emoción intensa del encanto de su historia, y donde tengo anclados tantos íntimos recuerdos entre el bullicio de unas calles y las prisas de la vida. Cada encuentro con ella lleva también el riesgo de la separación, hiriendo ese cordón umbilical que nos une, pero vuelvo y guardo las huellas en mi sensibilidad curada.

Esta vez llegué a una ciudad con nostalgias de Navidad, que me abrazó con su luz y un sabor a primavera. Anfitriona, y presumiendo de siglos, puso como siempre a mi disposición una muestra de su arte que inundó mis ojos con contornos y figuras, perfiles y colores, personajes silenciados en lienzos, piedras que se enfrentan al tiempo implacable. Pero esta vez, además, me hizo sentir centro de un espacio en el que la voz se irguió sobre la ficción horizontal de la palabra escrita: química tangible al descubrir las miradas cómplices de los amigos. En el contacto de sus brazos abiertos fui protagonista en el cerrado círculo del tiempo.