jueves, 24 de febrero de 2011

Imposible retorno

Azucarera Hispania (año 1962/1963)
*****

Ahí, donde la casa se erguía señorial y altiva,
no queda nada, solo tierra solitaria y triste…
Busqué un alma y encontré palmeras,
faros vigilantes en un mar de rastrojos secos,
recuerdos de un jardín umbroso y fértil,
hoy árido y yermo, sombras del pasado
que se diluyen…
Un mundo que fué y no es,
latidos de entonces que dañan
dejándonos heridos y sin aliento…
¡Quisiera ser golondrina sin memoria
en el camino perdido del retorno !


Añoranzas


 Rincón de la Victoria


El mar desde lejos. Siento
el mar desde lejos.
Estoy en los pinos. Tengo
el mar del Sur en el pecho.
Un mar alto, por el viento.
Un mar de ángeles en vuelo.

***
De José María Pemán




martes, 22 de febrero de 2011

Kippenberger miró a Picasso


martes, 22 de febrero de 2011

Publicado por

Masdearte.comKippenberger miró a Picasso
El Museo Picasso de Málaga analiza la influencia de la producción del andaluz en la obra del alemán

MUSEO PICASSO MÁLAGA

c/ San Agustín, 6 29015

Málaga

Del 22 de febrero al 29 de mayo de 2011
De martes a jueves, de 10:00 a 20:00 horas
Viernes y sábado, de 10:00 a 21:00 horas

Comisaria: Eva Meyer-Hermann, comisaria independiente

Fallecido prematuramente en Viena hace trece años, el alemán Martin Kippenberger forma parte de una generación de creadores germanos que ha tratado de abordar el papel del artista en la cultura contemporánea. A finales de la década de los ochenta residió en nuestro país y aquí creo una serie de trabajos influida de manera decidida y directa por Pablo Picasso, cuya producción ya le había atraído desde sus inicios.

El Museo Picasso presenta desde mañana su muestra más destacada hasta la fecha en España, "Kippenberger miró a Picasso", una exhibición que nos acercará a la multidisciplinar trayectoria del de Dortmund, que cultivó disciplinas muy diversas (pintura, performance, escultura, dibujo, instalación e incluso música) desde una extraordinaria fuerza expresiva y manteniendo como constantes la ironía y la controversia, reflejo de su agitada vida personal y de su gran conocimiento de la historia del arte.

Reconocido ya en vida, sus mayores éxitos han sido póstumos y la mayor parte de sus muestras individuales han tenido lugar en museos estadounidenses.

En Málaga podremos rastrear las conexiones entre obras maestras de Picasso y de Kippenberger, quien ya desde su infancia pudo ver, colgadas en las paredes de su casa, reproducciones pictóricas de obras del genio cubista. En los trabajos del alemán son frecuentes las referencias explícitas a la obra picassiana; la más clara podremos verla en su libro "De la impresión a la expresión. Cuarto de siglo de Kippenberger", que el artista editó con motivo de su vigésimo quinto aniversario bajo el nombre de Editorial Herederos de Pikasso (cambiando la c por la k de su inicial).

A mediados de los ochenta, el alemán realizó un cartel y una tarjeta de invitación, también expuestos en el MPM, para una muestra en Canarias. Se inspiró para la ocasión en una instantánea tomada por Douglas Duncan en 1962 en la que retrataba a Picasso en pose orgullosa. La misma imagen le serviría de inspiración para la elaboración en 1988 de las fotografías que ilustraron un calendario y de una serie de autorretratos a gran tamaño que pintó en la localidad sevillana de Carmona. Algunos de estos óleos se mostrarán también en Málaga.

A partir de los retratos fotográficos que Duncan realizó de Jacqueline Roque, la última mujer de Picasso, Kippenberger llevó a cabo su serie de óleos Jacqueline: los cuadros que Pablo ya no pudo pintar. Varios de ellos estarán presentes en la exposición. Ahondan en los difusos límites entre retrato y autorretrato, entre la identidad y la pérdida, entre lo femenino y lo masculino.

En el MPM podremos ver 55 trabajos entre pinturas de gran formato, esculturas y dibujos; 48 libros de artista y 73 carteles y tarjetas de invitación, así como textos y entrevistas en vídeo que documentan la ambivalente mirada de Kippenberger sobre el malagueño, a medio camino entre el fervor y el descreímiento. La muestra se completará con una selección de piezas de Medusa (1996), en las que el alemán llevó hasta el límite su concepción del autorretrato como representación trágica de la propia existencia. El propio artista posó, imitando las posturas de las figuras de La balsa de la medusa de Géricault, para la fotógrafa Elfie Semotan.

lunes, 7 de febrero de 2011

Siempre la lluvia


Me despertó el latido amenazante del reloj, con la sensación de haber sido vencida por el destino. Las cortinas abiertas de la ventana mostraban un amanecer envuelto en una niebla blanda, que dejaba churretones húmedos en los cristales. El día prometía gris con mucha agua. Mientras dejaba pasar indecisa unos minutos, sentí como las alas del –todavía– presente sueño rozaba mis párpados, y me abandoné a las imágenes que trae siempre la palabra lluvia, tan cerca de mí y tan constante. Lluvia que se había presentado doblada en dos: llanto, letanía triste, zumbido lacerante; temor, repetida sumisión, hasta tener que ganarse su presencia. Silencioso roce frente a una fuerza dominadora que destruye, inundando exigente nuestros deseos, que se impone engendrando contradictorias vidas. Siento muy cerca la palabra lluvia, abriendo camino, disipando la niebla que su presencia lleva consigo. Yo, más que dejarme rozar me entrego a ella. No hay elección posible. Antes de despertar me impone con frecuencia su presencia, silenciosa o impulsiva, mansa, también alegre, o esbozando futuros inciertos, sin olvidar la vida que empieza en ella. Imágenes que me hace llegar hasta hacerme ver que la lluvia, al igual que la felicidad, recoge diferentes frutos de su siembra. La lluvia, siempre contradictoria, siempre presente.



lunes, 31 de enero de 2011

Museo Histórico Deventer


De Waag

Su construcción: del 1528 al 1531

Ahora: Museo Histórico de Deventer




jueves, 20 de enero de 2011

El mar



Poema de Victoria Atencia

Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotánte entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas.
Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
pone olor a Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomio y en un larguero entonces
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.

El agua que llega


foto: Rafael Goedhart


lunes, 10 de enero de 2011

El agua mansa



Se espera que el miércoles todo esté bajo el agua.


lunes, 27 de diciembre de 2010

No me duele decirte adios

2010

No me duele decirte adiós para compensar futuros que perdieron la palabra. No me cuesta desprenderme de ti y de esos momentos en que me abandonó la fe deshojando lo voluble de tu carácter. Sólo unos pasos más y un almanaque vencido harán que seas igual a una historia repetida, con un sabor amargo y hasta cruel en la imagen que han dejado tus pasos en el tiempo. La realidad es aún más: un exceso a cercenadas madrugadas, miradas sin luz, y un sinfín de violencias y odios en el hombre que no quiere aceptar la agonía de una tierra en tránsito, y sigue velando lunas caprichosas. El resto se esfuerza en descomponer azules en sombras y delirios.



Se te va la vida, y no lo voy a sentir mientras sigamos en este simulacro del Edén: un jardín de abrojos donde te volveré a ver con otro nombre y los mísmos días.

lunes, 13 de diciembre de 2010


Desnúdate del blanco,
recupera tus perdidas sombras
en la línea desteñida del infinito;
silencia los presagios, falsos colores,
disuelve la incognita de tu imagen
más allá de los dormidos inviernos.
Y será sólo el destino
quien deje huellas errantes
en el aire transparente del ocaso.


 

lunes, 6 de diciembre de 2010

Carta a mi tierra

(25 enero 2006)

Algo se rompe en mí, y me axfisia esta obligada quietud que desmorona mi paciencia. ¡Cuánto hace que no nos vemos! Se me hace extraño el tiempo que paso lejos. Con la entrada del frío y la permanente estancia de los grises han llegado imágenes cálidas de tu recuerdo, y el deseo inconfundible y denso de volver a verte. ¡Te echo tanto de menos! Me falta mucho cuando no tengo el abrazo estrecho y rendido de tus vientos y tu color. Los azules aquí sólo los encuentro en los ojos de la gente; y la lluvia, que siento siempre perenne y cerca, estimula esa desazón que da la ausencia.

Pero no todo es carencia e inquietudes. El sentimiento de pérdida se reconforta cuando hablo de ti a quienes viven conmigo la realidad de los días. Me gusta contar como eres, descubrir tus contornos, dar a conocer los colores que te haces vestir. Quiero que sepan de tus horizontes y límites cercanos, de tus sabores, y ese carácter alegre y de buena templanza que muchos ya conocen. Hablo de ti y ellos me comprenden: mi vida se inspira en el Sur, ahí donde se entrelazan nuestras raíces. Así he llegado a ser equilibrista en la cuerda que ata mis dos latitudes, aprendíendo a enmudecer la nostalgia, a confiar en lo ausente, y a silenciar alegóricos olvidos y ciertos comportamientos de esta vida acelerada y distante.

Hoy me he levantado con ganas de cerrar los paraguas y buscar la Primavera, la claridad y el aroma de mi infancia, y el revuelo de palomas en la plaza de nuestros juegos; hoy, cuando todavía el invierno está a medio hacer y el frío no ha cambiado su gesto, he sentido la necesidad de salir al encuentro de todas estas imágenes que me llaman. Mientras, te escribo apilando en las letras todo el desorden de mis deseos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

En el umbral del invierno


En el umbral del invierno el frio coquetea perezoso
seduciendo su virginal tersura,
Fiel a sus azules
esperará la fugacidad del tiempo:
el blanco perderá en el barro su gélida sonrisa
cuando el sol, de nuevo, entregue sus encendidos recuerdos
a la tierra.