jueves, 22 de septiembre de 2011

Una mirada en la Historia


Deventer




"Las ciudades como los sueños están hechas de deseos y temores"
Ítalo Calvino, novelista italiano.


Deventer, una de las cinco ciudades más antiguas de los Países Bajos, no es la ciudad donde he nacido pero ha sido un campo abonado para una nueva vida y un nuevo lenguaje, y ya no es la desconocida de entonces donde me costaba orientarme. Amable y nada pretenciosa parece atender mis nostalgias geográficas. Su identidad, paisaje, gente, olores, sin olvidar el clima, han influido en mi comportamiento hacia ella. Nuestra relación ha sobrevivido todos los grados de iniciación y conocimiento, momentos de incertidumbres y de alegres auspicios, emotividad, hasta llegar al perfecto entendimiento; pero es el trazado de sus calles y plazas, jardines, edificios y monumentos los que me han hablado de su historia y la de sus habitantes.

La historia de Deventer es larga y comienza en algún momento entre los años 4000 y 3000 aC, cuando un grupo de nómadas llega a los alrededores de la actual ciudad. Siglos más tarde campesinos, artesanos y comerciantes se instalan definitivamente a las orillas del río Ijssel en casas que por vez primera son de madera. No fue una solución muy segura cuando un desvastador fuego destruyó dos terceras partes de la ciudad a mediados del siglo XIV. Después de esto se emplearon otros materiales y hoy Deventer conserva la casa de piedra más antigua de Holanda. Ella ha sido testigo del curso del tiempo y del auge de Deventer como uno de los enclaves de la Liga Hanseática a lo largo del río Ijssel. Este río ha tenido a través de los siglos mucha importancia para el desarrollo de sus relaciones comerciales, pero es cierto que, en ocasiones, hay que tenerle vigilado por las inundaciones que hasta el día de hoy siguen fastidiando la ciudad. Descubrimientos arqueológicos como restos de murallas y antiguas edificaciones, enterramientos, trozos de cerámica, puntas de flechas y –no me olvido- la casa de piedra tienen la palabra en estos primeros capítulos de su historia.

Poco a poco creció hasta ser una ciudad ilustrada y con ambiciones. Acuñó su propia moneda, se fundaron organizaciones de beneficiencia, la imprenta alcanzó una larga tradición y uno de los más conocidos organistas, Jan Pieterszoon Sweelinck, tuvo su cuna en Deventer a mediados del siglo XVI. Es de mucha importancia el establecimiento de la Escuela Latina que le dio gran notariedad y atrajo a muchos estudiantes a la ciudad. Se seguían lecciones en las siete artes liberales, de las que Latín y Lógica eran las asignaturas principales. Erasmo de Rotterdam fue un alumno aventajado, a quien no le gustaban las reglas ni los dogmas; la diversión debería destacar en la vida, y la curiosidad. Non scholae sed vitae discimus –no porque la escuela lo quiere, sino porque la vida lo pide- es el lema de Séneca que ha quedado grabado y que hoy puedo leer en la fachada del edificio de la antigua escuela. Deventer había terminado con La Edad Media y se convirtió en el centro intelectural de los Países Bajos.

Eran tiempos en los que todo se podía comprar, hasta un permiso de residencia para el cielo. La iglesia tenía barriles de oro y en la calle el pueblo moría de hambre. Se levantó una gran barrera entre los ricos y los que no tenían nada. La gente veía todo esto con sufrimiento pero callaba. Los holandeses eran piadosos, temían a Dios y esperaban mejores tiempos. Y así, mientras Erasmo predicaba tolerancia, hizo su entrada en la historia Felipe II que no tenía nada de tolerante y se consideraba enemigo de cualquier cambio. Hogueras y torturas fueron los métodos de castigo que implantó Alba, el duque de hierro, recien llegado de España. Su carácter autoritario no le desvió de sus propósitos, momento que aprovecharon los rígidos y pesados calvinistas para destruir todas las imágenes y objetos religiosos que pudieron. El terreno estaba preparado para una guerra que iba a durar ochenta años.

Deventer estaba en manos de los españoles y dependía del gobierno central católico en Bruselas. Hubo un intento fracasado de Guillermo de Orange de liberarla de la furia española, y la ciudad fue declarada enemigo nacional. Siguieron nuevas tentativas y más saqueos, destrucción y terror, hasta que el príncipe Mauricio de Orange en 1591 con 9000 soldados a pie y 1600 a caballo puso asedio a la ciudad. Después de cinco días de luchas, Deventer pasó definitivamente a formar parte de la República de las siete provincias de los Países Bajos. Ahora estaba arruinada, empobrecida y con una población dramáticamente mermada.

Huellas de entonces, restos de las murallas abatidas, los cimientos de una torre que sufrió el impacto de las armas, una pequeña iglesia que fue parte de un convento, son las huellas en la historia de la maltrecha Deventer. Además de las que dejaron esta larga guerra, Deventer guarda también la herencia de otras culturas que en alguna ocasión se sintieron atraídas por estas tierras entregadas a los caprichos del agua. Además de frisios, celtas y demás tribus germánicas, también Napoleón sintió predilección por Los Países Bajos. Los convirtió en un estado tributario y los bautizó con el nombre de República de Batavia, hasta que después de algunas rencillas y otros golpes de estado, los hizo monarquía y coronó como rey a su hermano Luis Bonaparte. La marcha de Napoleón no significó el fin del dominio francés y de nuevo Deventer sufrió un asedio. Muchos edificios fueron sistematicamente destruidos y todos los árboles del parque talados. Tres días después de la rendición de los franceses en 1814 fue liberada Deventer -como una de las últimas ciudades de Holanda- por cosacos y tropas holandesas.

No termina aquí este oscilar entre lo cotidiano y lo propio de una generación, y las aventuras, vivencias y temores de la siguiente. Dos grandes guerras acechaban en el siglo XX. De la primera le salva la neutralidad del país, en la segunda era Deventer una meta cercana para los que buscaban imponer su raza. La destrucción y el daño fueron de alcance desconocido, lo racial se perdió y las heridas dejaron huellas que han encontrado un lugar en el tiempo.

La historia de Deventer está escrita en la ciudad, presente en el gris y en la lluvia, en las piedras mojadas en las calles, en el aire, en las imágenes que a cada vuelta me encuentro. Deventer es un libro abierto que invita a la lectura. Todo lo dañado en otro tiempo está recuperado y lo que tiene edad se cuida con respeto. Lo veo en las calles de entonces donde la memoria pone nombres, recuerdos y anécdotas. Deventer, como ciudad del comercio y también de las ciencias, del poder obispal, de las reformas religiosas, fue encuentro de camino para numerosos pueblos del este de Europa. Sendas, carriles, caminos de arena, no sólo llevaron prosperidad al este de los Países Bajos sino que se responsabilizaron del enlace con Europa y del gran desarrollo en la historia europea. En realidad todos los caminos llevan a Deventer.

Publicado en: http://alenarterevista.net/



domingo, 18 de septiembre de 2011

El árbol de las brujas


(Dedicado al blog  "Nómada planetario", a quién ahora me es difícil seguir leyendo por los caprichos de la técnica)




Árbor Sancta



El sauce está triste
y tan cansado
que hasta le pesa el aire que respira.
Sus ramas
-aves de interrumpido vuelo-
cuelgan en un espacio transparente y sin sombras.
La tierra
-siempre en conflicto-
ya no le pertenece
y teme la pérdida de una estética
que el gesto del hombre le arrebata.
El sauce tiene miedo al campo calcinado,
al arroyo perezoso
que hace palidecer sus orígenes,
a la falta de aquelarres
y al olvido de las brujas
que duermen el deseo perdido de los elfos.
Está triste el viejo sauce
y no camina,
el otoño ha hecho nido en sus hojas calladas,
está triste y cansado,
nadie sabe
que sigue siendo el Árbor Sancta de los poetas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Me voy al Camino


Desde el 21 de agosto al 10 de septiembre estaré en algún lugar del Camino de Santiago.


Un alto en el Camino




Amanece,
y la luz se hace peregrina
en la alborada silueta del camino.
Nada está inmóvil,
vibra el silencio
con el eco dejado por tantas palabras,
voces amigas
que me guían por senderos desbordados de historia,
huellas de los que pasaron,
surcos en el tiempo
de aquellos que me precedieron,
paisajes que sobreviven
en el verde amable asomado al otoño.
***

 
O Cebreiro, 20 septiembre 2007

viernes, 12 de agosto de 2011

Llegué


Llegué
celebrando la luz.
Un aire blando sembró susurros
con acentos de paz.
La casa y los quehaceres me esperaban
con el tráfago de siempre.
Hablé a mi sombra.
Recorrimos juntas todas las estancias.
Nos adentramos
en los pasillos interminables
donde se acomoda la fidelísima vida
ajena a cualquier oficio
que turbe la rutina.
Allí aguardo
que la casa despierte de una ausencia
como ocurre todos los veranos
cuando abro armarios y guardo mis recuerdos
entre las sábanas perfumadas de lavanda.

Una tarde de lectura en el parque





Este verano asistí, en el parque de Málaga, a un pequeño recital de poesía.
David Leo García, estudiante de Filología Hispánica de 22 años de edad, leyó algunos de los poemas de su poemario "Dime qué". Obra que fue premiada con el "XXIII Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad". A sus 17 años obtuvo el  Premio Hisparión por "Urbi et orbi" (2006) siendo así el premiado más jóven de su historia.

Encontré frescura y originalidad en sus poemas.



lunes, 8 de agosto de 2011

De nuevo estoy en casa




Finalizaron las vacaciones


..... desfilaron curvas, montañas perfiladas de azules, subidas, descensos, ríos. Extensiones secas, otras verdes. Pueblos, gente, diferentes lenguas. Vi el revolotear de banderas. Todo quedó engarzado en mi mirada, aguardando próximas ocasiones.

viernes, 10 de junio de 2011

!De vacaciones!


El mar desde lejos. Siento
el mar desde lejos.
Estoy en los pinos. Tengo
el mar del Sur en el pecho.
Un mar alto, por el viento.
Un mar de ángeles en vuelo.

 
José María Pemán

jueves, 9 de junio de 2011

La torre inclinada de Bedum (Groninga)


Torre de la iglesia Walfriduskerk en Bedum, de 35 metros de altitud.
(Principios del siglo XII)

¿Más inclinada que la de Pisa?

martes, 7 de junio de 2011

Lluvia

Foto: wikipedia

Arrebato
que traduce en tí todas las lluvias pronunciadas
con la violencia vertical de tu lenguaje
en un ancestral sonido,
y hace desfallecer la luz
en descarados insomnios y ausencias.



domingo, 29 de mayo de 2011

Hay de esos días ...



Hay de esos días que nacen alas
y vuelas por encima de lluvias, de nubes, de grises,
danzas en silencio buscando más allá de los sueños
el camino del deseo.

jueves, 12 de mayo de 2011

Pasiones


Cuesta retomar el lenguaje de esta tierra mía y duele la memoria del constante desafio del tiempo con las imágenes de antes, pero me gusta volver en esta época del año con el azahar en el aire, los claveles reventados, el romero y la cera por las calles. Encuentro el espacio y los paisajes cambiados y ya no puedo alcanzarlos con la rapidez acostumbrada. Sin embargo, también en esta ocasión he acudido a la cita de siempre atraída por esa identidad religiosa que la ciudad manifiesta sin caer en la rutina, por el esfuerzo de su gente apresurada y por la devoción exaltada entre un cierto desorden que he vivido en las noches de esta Semana Santa. Una semana en la que nos desdoblamos en dos: expectadores y actores de una historia escrita y que se sigue escribiendo. Siete días de aplausos y lágrimas, de palios y bambalinas, símbolos y rituales que hacen sentir La Pasión de una manera propia y especial pero no menos intensa, exaltada, exigente. Lo descubres en los cofrades, en los que llevan los tronos, en los ojos de los nazarenos, en la espera repetida de las imágenes. Desfilan con pasos concertados con la tradicción de una cadencia rítmica, y siempre el redoble del tambor, la campanilla, la candelaria encendida, y el valor de los que suben todo el peso en sus hombros, en un alarde de fidelidad compartida hasta llegar con ellas en sus casas de hermandad, donde sólo les queda esperar hasta la próxima Semana Santa para salir. Una semana, siete noches para La Pasión del sur.

Y yo volveré y me veré obligada a vivir otra clase de pasión que ha ido conjugando desde siempre mi identidad con la misma exaltación que tuvieron los desfiles. Una pasión que fija límites en el órden establecido de las cosas, que desafía voluntades, que levanta la voz para imponer sus condiciones sin querer asumir el tiempo que le queda, y que también nos obliga a marchar con pasos y por sitios concertados. Pero volveré a esta tierra y mi memoria se hará audaz enfrentándose a las imágenes de entonces. Volveré y seguiré hablando, con un lenguaje sin hostilidad, de mis propias emociones. No habrá fidelidad, pero quizas así pueda enfrentarme y vencer los tiempos imperativos que restan.

viernes, 8 de abril de 2011

A punto de partir pero todavía no



"Las vacaciones verdaderas no son viajes de descubrimiento sino un ritual de tranquilidad"
A.Philip Adams


Estaré unas semanas en el sur, en Málaga


Me reconozco al límite de la resistencia ante un equipaje que cada vez exige más. ¡Este viaje no es para siempre! -me digo- y sigo buscando lo que la memoria suele olvidar, como son unas llaves perdidas, el pasaporte que no está donde debe, el libro que tenía reservado para esta ocasión. Nunca se está completamente a punto de partir. Acechan además razones para impedirlo: problemas que en esta última hora escogen el momento de mostrar sus quebrantos, y rompen la estabilidad de lo programado. Pero sobre todo es el tiempo lo que domina a los que se quedan con la ausencia y la distancia, y será el desaliento el que moldee el miedo a la soledad. Para quien – en el vértice de sus años- no entiende de distancias y ese tiempo es un futuro que teme inalcanzable en la quietud que vive el suyo, la espera está inmersa en el acoso del silencio de sus días.

Todo es parte del equipaje que lleva el que está a punto de partir, compañero inevitable que acompañará cada capitulo de esta historia.