jueves, 6 de marzo de 2014

Ayer Martes en Amsterdam


Una manera diferente de aparcar una bicicleta
 

domingo, 16 de febrero de 2014

Esta tarde ...





 
 
 

Atardecer

 
Rosa viejo y marrones silenciosos,
violeta abrazada al dominante blanco,
agonizan en la enmarcada orfandad de la tarde.
Se recoge la luz en la mirada abierta,
y se concentra el tiempo en el infinito.
No hay nadie que recoja su lamento.

domingo, 2 de febrero de 2014

Un paseo





 

Me sedujo un sol destartalado esta mañana, para dejarme tirada de nuevo en el gris de siempre. No pude retenerlo. A veces hay que dejar vagar nuestros deseos, olvidar los desengaños. Sin hacer caso de su ausencia, fui a recorrer las calles sometidas al tiempo.  La ciudad festejaba el día con banderas y colgaduras en las fachadas de los edificios. Personajes de comedia paseaban mesuradas, damas en terciopelos y caballeros que hacían uso de encajes y de espadas. Plumas en el tocado para ellas, y pelucas para ellos. Tambores y flautas ponen música a un paisaje propio de la Edad Media. Entre los componentes del evento hay también artesanos, pregoneros, barberos, sacamuelas. Abigarrada masa de mendigos sin zapatos, ciegos con lazarillos, trovadores ambulantes, soldados de la época imperial. Hasta clérigos sermoneros amenazando con el fuego del infierno.

 

Se ofrece un coloreado contraste entre los vaqueros con camisetas, y las largas vestiduras de los más respetables representantes de la época. Una incruenta batalla entre el hoy y el ayer. Incompatibles caracteres que señalan el tiempo que a cada uno nos ha tocado vivir. El camino invita a seguir: disciplentes miran las veteranas piedras de las iglesias, conscientes de su protagonismo, y dejan que reboten en ellas la voz libre de unos monjes en blanco. En la calle, hay presencia de antiguos mercados, puestecillos que muestran su atractivo, y una divisa en la pared: "Fide sed cui vide" La ciudad es un teatro abierto, las ventanas en las casas son palcos para saciar la curiosidad. Dicen que en una de ellas se alojó el temido Alba: su nombre es ahora sólo piedra. Corta el aire el grito seco de una trompeta anunciando la llegada de viejos heraldos a caballo, y en una esquina aparecen varias damas de vida alegre, que ríen sin temor a la brevedad de la vida. Sueña el río abrazando en silencio a la ciudad, y la historia se hace señora de ella.

 

Desposeída de prisas, extremo la mirada y sigo curioseando su pasado. Quiero ir más allá de lo incorruptible, de su fuente. Superar su lluvia, lo que no me pertenece.  Para ello indago rincones, consulto piedras, reconozco disfraces, busco respuestas. Persigo obtinada las ilusiones de un pasado irreversible. De momento, sólo me responde el bullicio de su gente mientras las imágenes, asumido su tiempo, se alejan en las decrecidas sombras de la ya vencida tarde.

 
Deventer op Den Berghe, 2004

martes, 28 de enero de 2014

Regreso a los recuerdos




 

Se acercó a ella desde el silencio, para intentar descubrir la imagen que le ocultaba la memoria y el tiempo transcurrido. Se había dado cuenta de que los recuerdos con frecuencia olvidan o se esconden tras el muro que van formando los años, haciendo imposible el retorno a lo que ha sido. Su deseo era dar vida a los sueños, recobrar el ritmo diario y ese rumor cercano que es el respirar de una gran ciudad. Con todo esto aprisionado en sus ojos, se sumergió en el andar apresurado de la gente sin tiempo, buscando el corazón aquel que le tenía enamorado. Atrapado en el carrusel acelerado de los días, le recibieron las calles con alborozo exagerado, donde la lluvia dibujaba espejos y reflectaba sonrisas. Sintió la mirada recelosa de los viejos edificios revestidos con la prestancia de los años. Se encontró de nuevo con aquellos que perduran en piedra y respiró el verde resistente a cambiar de color. Hasta él llegó el aliento cálido de las bocas desdentadas del metro y una profusión de luces y sonidos le invadió como una marejada. El ritmo añorado se convirtió en una danza rápida de miles de pisadas, y un sonido, que quería ser melodía, convirtió la música en un frenesí de ruidos a su alrededor. Se sintió arrastrado en el torrente de las grandes arterias, perdiéndose en su caudal.

 
Así, al querer hacer real todo, tropezó con nuevas imágenes que hacían sombra a las guardadas en su memoria y es que los recuerdos mejor tenerlos en un álbum, como si fotos de un color desvaído se tratara, guardados en vitrinas cerradas con puertas de cristal.

 
Entonces, entreabrió su alma y dejó reposar la fatiga.

 

domingo, 19 de enero de 2014

Haciendo camino en Holanda


Barro
 

Bosque
 
 Camino


Sendero
 

huize Voorst
 
 
Barro

restos de murallas
 


se construye


Parece primavera
 
 

sábado, 11 de enero de 2014

Palacio Het Loo (Aperdoorn)


 
No hay nada que haga estéril
el esfuerzo de la palabra,
nada que doblegue la voz
en los corredores acuosos de la conciencia.
Sólo la luz quiebra horizontes con el lastre de las sombras.
 

viernes, 3 de enero de 2014

Dos amigos




Oda al gato. De Pablo Neruda
 
 
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.

Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Fuego en Deventer




Esta noche, en el mismo centro de la ciudad, entre calles estrechas y edificios con mucha historia.
 

martes, 17 de diciembre de 2013

Ghosts of Christmas: El espíritu de la Navidad









Deventer 14-15 Diciembre (fotos diario Stentor)

Como en años anteriores Charles Dickens ha estado en la ciudad. Los personajes que él creó han vuelto a recobrar vida. Deventer recibió más de 140.000 visitas. El tiempo estuvo moderado, no llovió y la temperatura conservó sus cifras positivas. Ahora a esperar que Dickens siga con ánimos y, a pesar de lo avanzado de su edad, quiera repetir el año próximo su viaje.


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Charles Dickens está de nuevo aquí, envuelto en el olor del ponche y las castañas asadas, y yo vuelvo a dejarme conquistar por ese aire inglés de Navidad que llega con su visita. La nieve este año es real, y al calor de la fogatas encendidas en las calles se acercan los personajes traídos por él, entre temblorosas luces, árboles de Navidad, y casas restauradas de la época. No sólo en las calles, sino a través de ventanas y puertas abiertas entras en el ambiente romántico y lleno de contrastes del siglo XIX.

 

Esta vez quiero alcanzar el tiempo y retroceder, cruzar esa línea que separa lo verdadero de lo imaginado en sus cuentos, vivir en el presente las historias de los libros. Me veo avanzando por esas calles anfitrionas de la ciudad. Hace frío. Copos de nieve dan el toque blanco al color en las mejillas de la gente. Pronto me encuentro rodeada de una abrigada multitud, deseosa igual que yo de conocer a los verdaderos protagonistas del día: vendedores de periódicos, deshollinadores, huérfanos desharrapados, mendigos y locos, rateros, niños que ofrecen en venta. En el recorrido también me cruzo con damas elegantes y caballeros con sombreros de copa. Más adelante me enfrento a un grupo de exaltadas señoras que exigen el derecho a voto, mientras vendedores muestran sus mercancías y un muchachito anuncia las noticias del periódico que ofrece.Tengo un encuentro con Ebenezer Scrooge tan desagradable como siempre, con la pequeña Dorrit, con el distinguido señor Pickwick. A Oliver no hay quien lo pueda coger, y David Copperfield muestra el buen carácter que nos contaba Peggotty. En una esquina un contador de cuentos entretiene a un grupo de curiosos, y hay un momento de confusión cuando atisbamos a la reina Victoria a través de los cristales de una carroza.

 
El aire frío trae cerca las notas de un coro que canta a la Navidad mientras el día cuenta tenaz las horas. Voy pasando de un libro a otro recogiendo cada una de las historias. Los personajes se muestran cansados y se hacen reales, toman propias decisiones, manifiestan sus derechos. Se han hecho noticia que atrae a miles de visitantes para asistir a esta cita cada año, y así saben que volverán a copiar la moda de entonces, a airear los disfraces, a desempolvar sombreros, y ensayarán canciones y textos para dialogar. Así cuando el rumor de la ciudad vuelve a sus actuales dimensiones, los protagonistas del día regresan al silencio de las letras. Allí dormirán el sueño reparador que los harán tan apetecibles, tan deseados como cada año.
 

sábado, 7 de diciembre de 2013

A merry merry Christmas (John Lennon)




A merry merry Christmas
and a happy New Year.
Let’s hope is a good one
without any fear.
And so this is Christmas
for weak and for strong
the rich and the poor ones.
The road is so-o long.
And so happy Christmas
for black and for white,
for the yellow and red ones.
Let’s stop all the fights.
A merry merry Christmas
and a happy new year.
Let’s hope is a good one
without any fear.
And so this is Christmas
and what have we done?
Another year over
and a new one just begun.
And so happy Christmas,
we hope you have fun
the near and the dear ones
the old and the young.
A merry merry Christmas
and a happy new year
Let’s hope is a good one
without any fear
War is over if you want it!
War is over noooow!
 
Navidad ha llegado
y que ha sido de ti.
Otro año ha pasado,
y uno nuevo está aquí.
Llegó Navidad
que seas muy feliz
a los que son de allá
y a los que son de aquí.
Feliz Navidad
y año nuevo feliz.
Que esté lleno de paz
y de amor para ti.
Navidad ha llegado
para pobres y ricos
para enfermos y sanos
que es muy largo el camino
Llegó Navidad
para negros y blancos
para azules y rojos
ya no habrá más que paz.
Feliz Navidad
y año nuevo feliz.
Que esté lleno de paz
y de amor para ti.
Navidad ha llegado
que ha sido de ti
Otro año ha pasado
y uno nuevo está aquí.
Feliz Navidad
que seas muy feliz
a los que son de allá
y a los que son de aquí.
Feliz Navidad
y año nuevo feliz.
Que esté lleno de paz
y de amor para ti.
Se ha acabado ya la guerra
Para siempre, Dios lo quiera.
 
 
 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

San Nicolás, obispo de Myra


Un texto para recordar ...

 

5 de diciembre: fiesta de Sinterklaas en Holanda

 

Los Reyes Magos no llegan hasta Holanda, la distancia es demasiado larga para tres reumáticos camellos, pero los niños holandeses no se pueden quejar porque también tienen quién les lleva los regalos: un ancianito de largas barbas blancas, con un montón de siglos echados a las espaldas, hace felíz a los que se portan bien.

 

Se conoce poco de los primeros años de vida de este santo varón que nació allá por el siglo III al que le pusieron de nombre Nicolás, y que llegó a ser obispo de Myra, lugar situado en lo que hoy es Turquía. Según ciertas crónicas su vida está marcada por una serie de milagros. Se cuenta que en su edad adulta fue en peregrinaje a Jerusalén. Durante la travesia un fuerte viento arrastró uno de los mástiles del barco, golpeando a un marinero que resultó muerto. Cuando el tiempo quedó en calma y los tripulantes más tranquilos, vieron como después de una oración del santo el marinero volvía a recobrar la vida. Pero la fama de su nombre llegó después de su muerte, un 6 de diciembre del año 342. Desde Myra y Constantinopla se extendió su devoción por toda la Iglesia griega y rusa. De ahí pasó en el siglo IX a Italia y en el X a Alemania, Inglaterra y Francia. Como consecuencia de la invasión turca de Asia Menor, sus restos fueron llevados a Bari en el sur de Italia, donde parece que descansan ahora.

 

Lo curioso es que en esa fecha -6 de diciembre- no es la muerte sino el cumpleaños del santo lo que se recuerda. El día anterior, 5 por la mañana, hace su entrada oficial en la ciudad, acompañado de afanosos ayudantes negros –Zwarte Pieten- que son los que hacen las compras en los grandes almacenes. El viaje lo hace en barco de vapor desde Madrid, donde según la tradición vive. La leyenda echa una mano para explicar que esto no es un capricho, descubriendo que los holandeses se equivocaron y no es Italia sino España el lugar que escogieron para dejar reposar sus restos. De ahí también el color de sus ayudantes: era el tiempo de una España árabe y eran servidores moros los que acompañaban siempre a San Nicolás.  Pero otro rumor popular -y por el que me decanto- dice que el motivo del color es que andan a menudo entre chimeneas y después ya no tienen tiempo de lavarse ... ¡quién puede estar seguro de saber la verdad!

 

Cuando ese día llega la embarcación, adornada de banderitas holandesas y españolas a la ciudad, es recibida por el alcalde que será quien le entregue al santo las cartas que escribieron los niños. San Nicolás va vestido con túnica blanca y manto rojo, lleva en la cabeza una mitra del mismo color con cruz dorada, símbolo de la autoridad eclesiástica, y en las manos un báculo dorado y un libro con los nombres de los niños que se han portado bien. ¡Ah, y para prevenir confusión con otros que se quieren hacer pasar por el santo, el verdadero lleva una fina estola roja también al cuello! Los niños ataviados con gorritos de papel y agitando banderitas, cantan a todo pulmón –seguramente para entrar en calor- canciones dedicadas al santo. Después San Nicolás dará un paseo por la ciudad en un caballo blanco que tiene  por nombre Américo. Pueden imaginarse los lectores que, debido a la alta edad de este venerable señor y lo resbaloso de las calles heladas, se toman las debidas precauciones para evitar caídas.

 

Los niños no tienen que esperar hasta el día siguiente. Esa misma noche después de cenar, les llevará San Nicolás los regalos. El santo se subirá al tejado con caballo y todo para echarlos por la chimenea -cosa peligrosa en esta época fría del año- aunque la mayoría de las veces, seguramente por miedo a un resbalón, es en la puerta de la casa donde tras dar un fuerte golpe deja un saco lleno de presentes. Los regalos van envueltos en papel con el nombre del destinatario, acompañados de un poema que deberá ser rimado, en el que se comentará cualquier cosa que se relacione con el que lo recibe. Los que se han portado bien no tienen nada que temer, en caso contrario existe el saco y una varilla con la amenaza de azotes. Pero es el saco -de yute- lo más terrible que le puede pasar a un niño que se ha portado mal: San Nicolás se lo llevará dentro de él a su regreso a España. Imagino que para un niño la amenaza de ir a es país tiene que estar unida a terribles imágenes. Y así termina esta visita anual:  abriendo paquetes, leyendo, cantando y comiendo las golosinas típicas de la fecha, mientras San Nicolás regresa a España cansado ya de andar toda la noche por los tejados.

 

Para conocer el origen de esta fiesta hay que indagar mucho más allá de las raíces del santo. En la antigüedad germana se celebraba el comienzo del invierno en honor del dios Wodan, exigente en sus ofrendas. Estas ceremonias tenían carácter festivo y muchas veces llegaban a ser verdaderas orgías. Al aparecer los cristianos en Holanda se opusieron a esta manera de festejar tan pagana y se quitaron a Wodam de en medio dándole a la fiesta un tinte más religioso, hasta que los protestantes reformaron todo lo que tuviera sabor papal y San Nicolás tuvo que desaparecer. No quedó de él ni las imágenes en las iglesias. Sin embargo siguió la tradición en el interior de los hogares hasta que en el siglo XIX salió de nuevo a las calles. Ahora la fiesta de Sinterklaas no tiene nada de aquella religiosidad, y la orgía se ha hecho material hasta alcanzar su punto más alto el 5 de diciembre. Nicolás es un santo que sabe manipular muy bien la avaricía en los niños de una manera en extremo tentadora con toda clase de anuncios de regalos. Quizás es esta su manera de luchar contra Papá Noel, otro anciano que tampoco se siente impedido por la edad y que compite con él en una lucha que cada año se repite. Sin embargo la fiesta del 5 de diciembre forma parte de la cultura del país, símbolo de la identidad que llevan con ellos cada uno de los holandeses.