domingo, 8 de junio de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
A mi madre
Hoy, 11 de mayo, día de la madre en Holanda
Mamá, todos
dicen que me parezco a ti, que las dos tenemos un azul callado en nuestros ojos, pero no saben que en los tuyos ese
silencio es un reclamo de tempestad que
doblegas en el mar inmenso que
fueron tus sueños. Ráfagas
innatas alternan nobleza en tu
indómita ternura, en una alianza
que une nuestras facciones en sus raíces. En ellas se reclina la sombra de los
que nos preceden, y crece el nombre de las cosas. Nos parecemos. Yo modelo el
perfil de tu espacio, tú tienes ya líneas trazadas por el tiempo. Eres Libra y
Tierra; es palpable tu amistad
con la vida. Yo busco la poesía
en nuestros pasos aún lejos, y Tauro me acerca los años. Para las dos el mismo
camino, la misma sinceridad en
nuestro empeño. Sí, tienen razón los que dicen que nos parecemos, para las dos
gira el reloj en el mísmo sentido al igual que nuestros silencios.
lunes, 17 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
Un paseo
Me sedujo un sol
destartalado esta mañana, para dejarme tirada de nuevo en el gris de siempre. No pude retenerlo. A veces hay que
dejar vagar nuestros deseos, olvidar los desengaños. Sin hacer caso de su ausencia, fui a recorrer las
calles sometidas al tiempo. La ciudad
festejaba el día con banderas y colgaduras en las fachadas de los edificios.
Personajes de comedia paseaban mesuradas, damas en terciopelos y caballeros que
hacían uso de encajes y de espadas. Plumas en el tocado para ellas, y pelucas
para ellos. Tambores y flautas ponen música a un paisaje propio de la Edad
Media. Entre los componentes del evento hay también artesanos, pregoneros,
barberos, sacamuelas. Abigarrada masa de mendigos sin zapatos, ciegos con
lazarillos, trovadores ambulantes, soldados de la época imperial. Hasta clérigos sermoneros amenazando
con el fuego del infierno.
Se ofrece un
coloreado contraste entre los vaqueros con camisetas, y las largas vestiduras
de los más respetables representantes de la época. Una incruenta batalla entre
el hoy y el ayer. Incompatibles caracteres que señalan el tiempo que a cada uno
nos ha tocado vivir. El camino invita a seguir: disciplentes miran las
veteranas piedras de las iglesias, conscientes de su protagonismo, y dejan que
reboten en ellas la voz libre de unos monjes en blanco. En la calle, hay
presencia de antiguos mercados, puestecillos que muestran su atractivo, y una
divisa en la pared: "Fide sed cui vide" La ciudad es un teatro
abierto, las ventanas en las casas son palcos para saciar la curiosidad.
Dicen que en una de ellas se alojó el temido Alba: su nombre es ahora sólo
piedra. Corta el aire el grito seco de una trompeta anunciando la llegada de
viejos heraldos a caballo, y en una esquina aparecen varias damas de vida alegre,
que ríen sin temor a la brevedad de la vida. Sueña el río abrazando en silencio
a la ciudad, y la historia se hace señora de ella.
Desposeída de
prisas, extremo la mirada y sigo curioseando su pasado. Quiero ir más allá de
lo incorruptible, de su fuente. Superar su lluvia, lo que no me pertenece. Para ello indago rincones, consulto piedras,
reconozco disfraces, busco respuestas. Persigo obtinada las ilusiones de un
pasado irreversible. De momento, sólo me responde el bullicio de su gente mientras las imágenes, asumido
su tiempo, se alejan en las decrecidas sombras de la ya vencida tarde.
martes, 28 de enero de 2014
Regreso a los recuerdos
Se acercó a ella desde el silencio, para intentar
descubrir la imagen que le ocultaba la memoria y el tiempo transcurrido. Se
había dado cuenta de que los recuerdos con frecuencia olvidan o se esconden
tras el muro que van formando los años, haciendo imposible el retorno a lo que
ha sido. Su deseo era dar vida a los sueños, recobrar el ritmo diario y ese
rumor cercano que es el respirar de una gran ciudad. Con todo esto aprisionado
en sus ojos, se sumergió en el andar apresurado de la gente sin tiempo,
buscando el corazón aquel que le tenía enamorado. Atrapado en el carrusel
acelerado de los días, le recibieron las calles con alborozo exagerado, donde
la lluvia dibujaba espejos y reflectaba sonrisas. Sintió la mirada recelosa de
los viejos edificios revestidos con la prestancia de los años. Se encontró de
nuevo con aquellos que perduran en piedra y respiró el verde resistente a
cambiar de color. Hasta él llegó el aliento cálido de las bocas desdentadas del
metro y una profusión de luces y sonidos le invadió como una marejada. El ritmo
añorado se convirtió en una danza rápida de miles de pisadas, y un sonido, que
quería ser melodía, convirtió la música en un frenesí de ruidos a su alrededor.
Se sintió arrastrado en el torrente de las grandes arterias, perdiéndose en su
caudal.
domingo, 19 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Dos amigos
Oda al gato. De Pablo Neruda
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
viernes, 20 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
Ghosts of Christmas: El espíritu de la Navidad
Deventer 14-15 Diciembre (fotos diario Stentor)
Como en años anteriores Charles Dickens ha estado en la ciudad. Los personajes que él creó han vuelto a recobrar vida. Deventer recibió más de 140.000 visitas. El tiempo estuvo moderado, no llovió y la temperatura conservó sus cifras positivas. Ahora a esperar que Dickens siga con ánimos y, a pesar de lo avanzado de su edad, quiera repetir el año próximo su viaje.
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Charles Dickens está de nuevo aquí, envuelto en el olor del ponche y las castañas asadas, y yo vuelvo a dejarme conquistar por ese aire inglés de Navidad que llega con su visita. La nieve este año es real, y al calor de la fogatas encendidas en las calles se acercan los personajes traídos por él, entre temblorosas luces, árboles de Navidad, y casas restauradas de la época. No sólo en las calles, sino a través de ventanas y puertas abiertas entras en el ambiente romántico y lleno de contrastes del siglo XIX.
Esta
vez quiero alcanzar el tiempo y retroceder, cruzar esa línea que separa lo
verdadero de lo imaginado en sus cuentos, vivir en el presente las historias de
los libros. Me veo avanzando por esas calles anfitrionas de la ciudad. Hace
frío. Copos de nieve dan el toque blanco al color en las mejillas de la gente.
Pronto me encuentro rodeada de una abrigada multitud, deseosa igual que yo de
conocer a los verdaderos protagonistas del día: vendedores de periódicos,
deshollinadores, huérfanos desharrapados, mendigos y locos, rateros, niños que
ofrecen en venta. En el recorrido también me cruzo con damas elegantes y
caballeros con sombreros de copa. Más adelante me enfrento a un grupo de
exaltadas señoras que exigen el derecho a voto, mientras vendedores muestran
sus mercancías y un muchachito anuncia las noticias del periódico que
ofrece.Tengo un encuentro con Ebenezer Scrooge tan desagradable como siempre,
con la pequeña Dorrit, con el distinguido señor Pickwick. A Oliver no hay quien
lo pueda coger, y David Copperfield muestra el buen carácter que nos contaba
Peggotty. En una esquina un contador de cuentos entretiene a un grupo de
curiosos, y hay un momento de confusión cuando atisbamos a la reina Victoria a
través de los cristales de una carroza.
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